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CURSO 2011-12

Land & Scape Series


Galí-Izard, Teresa:  Land&ScapeSeries: Los mismos paisajes Ideas e interpretaciones; Barcelona: Editorial Gustavo Gili, SA, 2005.
(Páginas 74 y 75)

“LUGARES RESTO: Los lugares-resto aún tienen cabida en el paisaje. Son espacios ignorados por el hombre en los que interviene libremente la naturaleza: márgenes de carretera, campos abandonados, límites de campos ocupados por la vegetación silvestre, parcelas a la espera de ser explotadas…En estos márgenes o espacios-resto se produce de manera intensiva la vida que se ha simplificado a su alrededor. Son franjas de elevado rendimiento y de sumo interés donde germina espontáneamente la vegetación, aparecen rebrotes que se expanden sin ninguna limitación, se acumula el agua, se compite por la luz, se refugia la fauna, se suceden los estados, se superponen los ciclos. Lugares donde el tiempo y las perspectivas humanas han desaparecido y en los que la naturaleza se muestra sin ninguna limitación. Lugares de sumo interés que siempre deberían existir, y sobre todo fuera del interés y del alcance de la mano del hombre.”

Esta cita nos habla de la importancia de los lugares-resto, refiriéndose a los espacios que en principio pueden parecer sobrantes; lo “no construido”. El texto nos habla de estos lugares como auténticos hervideros de vida, en los que la naturaleza no está acotada, y que el hombre debería dejar intactos. Por el contrario, en el transcurso del ejercicio hemos aprendido la necesidad de controlar estos lugares intersticiales que surgen entre edificios y que constituyen los espacios de relación de los usuarios y del propio edificio con su entorno, más importantes.

En nuestro caso contamos con un territorio no estático, un organismo vivo y cambiante: las dunas, las cuales van avanzando y retrocediendo, creando y destruyendo vida a su paso, dejando los llamados “campos de cruces” o permitiendo la formación de nuevos pinares o la colonización de las dunas por parte de los enebros. Un “espacio in fieri” que muta con las estaciones.  Este territorio en movimiento debe ser considerado como un elemento más del proyecto, un elemento que ata nuestra arquitectura al sitio; por lo que es de gran importancia la decisión de cómo nos asentamos en él, y cómo pensamos y tratamos estos “lugares-resto”. Que no sean el negativo de nuestro proyecto (lo no construido), sino parte de él.

Para los intelectuales del siglo XVII el vacío era tan sólo un accidente consecuencia del lleno, lo que provocó una tradición arquitectónica durante ese periodo, basada en la materialidad. Esta concepción cambió con la llegada del pensamiento de Inmanuel Kant, y su “Crítica a la Razón Pura” , donde exponía que: “el espacio no pertenece a las cosas, ni a los sentidos, sino al pensamiento y se constituye así en un “a priori” intelectual. Para él, el mundo se organiza entre los conceptos de forma y materia. La forma de una cosa es su idea intelectual, mientras que la materia es el objeto de la sensación.

No debemos dejar de lado estos “lugares-resto”. Tan importante es el lleno como el vacío. La arquitectura es el resultado de la unión de ambos elementos. Como Lao-Tse  decía:
 “Treinta rayos convergen en el cubo de la rueda, y de ésta parte en la que no hay nada depende la utilidad de la rueda. La arcilla se moldea en forma de vasos, y precisamente por el espacio donde hay arcilla es por lo que podemos utilizarlo como vasos.”

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