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CURSO 2011-12

CARERI, Francesco: “Walkscapes´´ El andar como práctica estética


CARERI, Francesco: “Walkscapes´´ El andar como práctica estética, Barcelona:
Editorial Gustavo Gili, SL, 2002

Segura Maya, Juan Pedro

Walkscapes trata del deambular como arquitectura del paisaje. Caminar como forma de arte autónoma, acto primario de transformación simbólica del territorio, instrumento estético de conocimiento y modificación física del espacio ‘atravesado’ que se convierte en intervención urbana. Del nomadismo primitivo al dadaísmo y el surrealismo, de la internacional letrista a la internacional situacionista y del minimalismo al land art, este libro narra la percepción del paisaje a través de una historia de la ciudad recorrida. Francesco Careri (Roma, 1966) marca un recorrido con origen mitológico y que finaliza en las propias experiencias del autor junto a sus colegas del laboratorio de arte urbano Stalker.

El libro arranca identificando la separación primitiva de la sociedad sedentaria y nómada. El trabajo de los segundos les confería mucho tiempo libre para dedicarse a la especulación intelectual, siendo el juego una componente fundamental de la misma; mientras los primeros debían ocupar casi la totalidad del tiempo a las exigencias de la tierra.

Este acto creativo inicial se traduce en un sistema de referencias en constante mutación como método de los nómadas para cartografiar el medio por el que transitan. Este lazo entre lo mundano y lo divino puede entenderse como una prueba de la aparición de la religión en las sociedades primitivas. A partir de ese momento el recorrido estará estrechamente a la religión “transformándose de ese modo en recorrido sagrado, peregrinación o procesión”.

Tendrán que pasar varios milenios hasta que al desvincularse de ella, el andar recupere esa cualidad de acto simbólico y creativo, adquiriendo el estatus de pura experiencia estética. Concretamente no es hasta el 14 de abril de 1921, cuando Dada organiza una visita por los lugares más banales de París, que se abre una nueva dimensión para el andar. A partir de ese momento el acto de andar se comienza a experimentar como una forma de anti-arte  que deriva en distintos métodos de análisis y representación de la ciudad y el territorio según los intereses del movimiento que lo aplique.

Su método no tiene un fin en sí mismo ya que no deja huella en el espacio por el que se transita, simplemente se trata de una acción que se significa a través de un despliegue de medios previo y una documentación del acto en el que se producen acciones mínimas como la lectura de textos, entrega de regalos a viandantes que pasan por la zona…Lo importante en este caso es la toma de conciencia de no estar haciendo nada y de darle relevancia a ello a través de las fotografías tomadas durante la experiencia. Por lo que Dada propone una exploración de lo banal como germen de la creación artística y da paso a la investigación sobre el inconsciente de la ciudad desarrollada más adelante por los surrealistas.

Tres años después de la visita inicial de Dadá se organiza otra intervención en el espacio real que marca el paso definitivo al surrealismo. Se trata de llevar a cabo un recorrido aleatorio por el campo. Aunque esta primera experiencia no tiene continuación sí que supone un cambio de paradigma en la concepción del andar como acto creativo, ya que propone que durante el recorrido se altere el estado de ánimo de los paseantes.

Esta nueva conceptualización del andar tomó el nombre de deambulación y “consiste en alcanzar un estado de hipnosis, una desorientación de control. Es un médium a través del cual se entra en contacto con la parte inconsciente del territorio”. La componente onírica y la incorporación de las teorías psicoanalíticas de Freud que caracterizaron al surrealismo también se filtran en estas prácticas.

Tal y como comenta Careri, “los surrealistas están convencidos de que en la ciudad puede revelarse una realidad no visible. La investigación surrealista es una especie de investigación psicológica de nuestra relación (afectiva) con la realidad urbana”.

El libro continúa el discurso describiendo la tercera transición importante de la historia del arte cuyo punto de inflexión ha sido una experiencia relacionada con el andar: el paso del minimalismo al land art. “Además de ser una acción, el andar es también un signo, una forma que puede superponerse simultáneamente a las demás formas preexistentes en la realidad y en el plano”.

Fransceco Careri finaliza el libro relatando sus propias experiencias con el grupo Stalker, describiendo lo que él mismo denomina como Transurbancia. De este modo se completa un abanico de propuestas que plantean visiones alternativas sobre la manera de estudiar y representar la ciudad y el territorio.

En este sentido la lectura de este libro puede abrir un campo amplio a la especulación y la generación de nuevas metodologías analíticas.

Juan Pedro Segura ( 23 – Enero – 2012)

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