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CURSO 2011-12

Ábalos, I: La buena vida: visita guiada a las casas de la modernidad. Ed. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. (Capítulo 1: La casa de Zaratustra)


“La buena vida” es un libro que pretende cómo mostrar la manera más extendida de pensar  y proyectar el espacio doméstico. Tiene como objetivo alertar y contribuir a una mayor conciencia de los vínculos entre las formas de pensar, de ver el mundo y los modos de vida. No será una reflexión sobre las técnicas proyectuales, sino sobre la forma de vivir, de apropiarse del espacio privado y por extensión, del espacio público: una reflexión sobre la buena vida, sobre la cultura doméstica contemporánea.

La casa de Zaratustra

“Mies, al contrario que los arquitectos de la época que buscaban obtener tipologías sistematizadas de bajo coste, buena orientación solar y un buen aprovechamiento de la parcela , en la que la casa pasa a ser un objeto producido en serie, busca la obtención de proyectos individuales ajenos por completo a una idea que implicase su repetición estandarizada. Es la idea de “individualizar un sistema”. Estas casas serán siempre particularizadas, ajenas a toda idea de “objeto-tipo”.”

Esta idea de individualizar el sistema me parece muy interesante, ya que es verdad que en la época todo se fabricaba en serie, con medidas estándares. Y esta es una forma de dar identidad a la casa, de que en cada una de ellas se vive diferente y en la que el habitante se apropia de ella como único modelo.

“Estas viviendas carecen por completo de programa familiar, ya que Mies renuncia  a pensar en su casuística convencional de programas menudos y complejos, a trabajar sobre sus codificaciones pormenorizadas de privacidad y representatividad, atendiendo a sus exigencias morales. Entonces debe renunciar al lastre de la familia, éste que es como una eterna reproducción de lo mismo.”

“Las casas se organizan como un medio continuo que hace requiebros y localiza sus objetos y muebles según la privacidad que se quiera conseguir y el uso. Los muros que contiene la casa no están ahí para delimitar una parcela ni para sostener la casa, sino para otorgar privacidad, para ocultar a quien habita, para permitir desarrollar dentro de la casa una vida profundamente libre. Los muros que protegen a ese sujeto que desea aislarse, aparecen así estrechamente vinculados al pensamiento nietzschiano, al superhombre, a Zaratustra.”

Sobre lo de renunciar al “lastre de la familia” pienso que no tiene que llevar su idea tan al extremo, ya que una casa se hace para vivir en ella, tanto como una única persona como una familia. Pero por otra parte, esa forma de pensar en los muros que se adecuan a la privacidad que requiera el habitante, me hace pensar en que sí que piensa en la familia, en que esos muros protegen al habitante de otras personas; y que al mismo tiempo, crean un espacio “no privado” para la vida en familia.

“La casa de Mies, más allá de los límites interiores definidos por sus galerías acristaladas, define un espacio acotado, un gran patio ajardinado que es tanto expansión de la casa como representación de la naturaleza. La relación de la casa con ésta es simplemente contemplativa. No hay lugar para el pequeño huerto, ni para el conjunto de implementos con los que el hombre amaga un contacto activo e implicado con el medio natural. Es una arqutiectura para los que buscan el Conocimiento. Galerías acristaladas en las que contemplar la naturaleza cíclica.”

“Esta mecánica de aislamiento y expansión es la base privilegiada del proyecto miesiano. Por ello es fácil comprender que quien habita la casa no es ningún defensor de la vida natural, del alejamiento de la ciudad, sino que vive y necesita estar próximo a los nuevos espacios públicos de la ciudad.”

Con estos dos párrafos entiendo que Mies se quiere aislar de la ciudad, pero estando dentro de ella; y al mismo tiempo, no defiende la vida natural, pero inserta naturaleza dentro de su casa. Ésto, en mi punto de vista, significa que se quiere aislar de la ciudad ya que se interrelaciona mucho con ella. Y que necesita descansar, necesita contemplar la naturaleza para desconectar, para inspirarle tranquilidad. Ésto explica que no sea defensor de la vida natural, ya que ésta requiere que la persona sea activa con la naturaleza (como, por ejemplo, cosechar un huerto); si no que es una persona pasiva, sólo la contempla. Sólo necesita tenerla para adquirir esa tranquilidad mencionada anteriormente, pero en realidad, no puede vivir separado de la ciudad.

“Mies sustituye la simetría vertical clásica por una horizontal que implica al ojo y su movimiento como nuevo plano de simetría. Todo se planificará de acuerdo a este mecanismo, en el que el sujeto tradicional pasivo se convierte en un sujeto activo, que construye en su motricidad, a través de la experiencia fenoménica.”

Nos encontramos así con tres formas de horizontalidad: en la organización de los materiales, en la luz y en la geometría espacial.

A través de esta incursión en la Casa con tres patios hemos descubierto la forma de concebir un programa completo del habitar, casi un método de proyecto con el que, partiendo de un nuevo sujeto, construir un “sistema”.

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