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CURSO 2011-12

ALLISON SMITHSON, How to recognise and read mat-building.


Sarkis, Hashim: “Le Corbusier´s Venice Hospital and the mat building revival”,editorial Prestel, Londres, 2001. (página 91)

“Mat-building can be said to epitomise the anonymous collective; where the functions come to enrich the fabric, and the individual gains new freedoms of action through a new and shuffled order, based on interconnection, close-knit patterns of association, and possibilities for growth, diminution and change (…)” Allison Smithson, revista AD, Septiembre 1974.

Se puede decir que el Mat-building personifica el carácter anónimo de lo colectivo, un sistema en el que las distintas funciones enriquecen al tejido, y en el que el individuo adquiere nuevas libertades  a través de un nuevo orden basado en las interconexiones, en patrones específicos de asociación y en las posibilidades de crecimiento, disminución y cambio del mismo.

En este fragmento se recoge una nueva estrategia de proyectar producto de los intensos y rigurosos análisis urbanos llevados a cabo por el Team X a lo largo de las décadas de los 50, 60 y 70. El desencriptado de jerarquías en el soporte de la ciudad, sus asociaciones y sus medios de conexión habían permitido al incisivo grupo de arquitectos desarrollar a inferior escala estos medios de relación.

Mat” parece un término oportunamente recogido para entender el concepto de megaestructura interconectada que el Team X estaba explorando por aquel entonces. Edificio-estera, edificio-felpudo, o, saliéndonos de su literal etimología: edificio-tejido.  Una urdimbre que se entreteje y se desteje bidireccionalmente, como hiciese la paciente Penélope con su tapiz esperando el retorno de su marido al hogar.

En definitiva, hablamos de un sistema de horizontalidad impredecible, a modo de la Broadacre City de Wright, permeable, porosa, multifuncional, como lo es la ciudad, también deformable, creciente, comprimible. El resultado es el de una estructura fractal, en que la relación de superficie/perímetro constante que defendiera Mandelbrot sería acepción primera.

El Mat-building se mueve sinuosamente entre la frontera de lo real y lo utópico, entre los ambiciosos sueños de Constant, Price, o Friedman y la compleja conformación de proyectos no construidos pero de asombrosa factibilidad como el Hospital de Venecia (1964-1965) de Le Corbusier, o la Universidad Libre de Berlín (1973) de la tripleta Candilis-Josic-Woods.

Uno de los aspectos más interesantes de este concepto es el de asimilar el proyecto como micro-ciudad posible, entendida como si cada uno de los elementos de entidad urbana pudieran combinarse entre sí para conformar una unidad mayor. En esta línea, resulta determinante como el carácter de infraestructura habitable conlleva la presencia de conceptos más tradicionalmente vinculados a rangos más amplios a la escala de edificio: movilidad, flujos, intercambios…

Cuando contemplamos un tejido, una suave tela o una fina estera, podemos identificar ágilmente su naturaleza a través de su textura: saber de qué material se trata, de qué forma está confeccionado…, y para ello, es el vacío entre los hilos, el aire que se cuela a través de sus rendijas, el principal valor que lo hace reconocible. Lo mismo ocurre en un edificio de este tipo: el vacío, el patio, se retrata como la charnela que hace posible su conformación. El espacio vacío es el más denso del edificio, a través del cual este respira y vuelca sus miradas, es la plaza, el claustro, la fuente; el responsable del libre movimiento de las masas alrededor de los distintos fragmentos.

La naturaleza quística de esta manera de crear arquitecturas permite desglosar al proyecto en distintos estratos determinados por los llenos y vacíos, las densidades, las funciones, los recorridos, y la manera en que unos son responsables del “ser” de los otros: como en cualquier tejido, la manera en que se dispone el primero de los filamentos determina la posición y naturaleza del último.

Es difícil saber hasta qué punto hablamos de una bella idea o de una realidad de posibilidades infinitas, pero de lo que no cabe duda es de que los recientes planteamientos en esta línea de Morphosis en el Lower East Side neoyorquino o de la 3D City de OMA atestiguan que el edificio-tejido es un campo aún por explorar. Un camino tridimensional que se expande en el territorio como suma de unidades, un proyecto incontrolable en el que el devenir se convierte en virtud principal. Una bufanda, un punto de cruz, una ciudad.

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