archives

rabanmiguel

rabanmiguel ha escrito 5 entradas para PROYECTOS 7 / PROYECTOS 8

ALLISON SMITHSON, How to recognise and read mat-building.


Sarkis, Hashim: “Le Corbusier´s Venice Hospital and the mat building revival”,editorial Prestel, Londres, 2001. (página 91)

“Mat-building can be said to epitomise the anonymous collective; where the functions come to enrich the fabric, and the individual gains new freedoms of action through a new and shuffled order, based on interconnection, close-knit patterns of association, and possibilities for growth, diminution and change (…)” Allison Smithson, revista AD, Septiembre 1974.

Se puede decir que el Mat-building personifica el carácter anónimo de lo colectivo, un sistema en el que las distintas funciones enriquecen al tejido, y en el que el individuo adquiere nuevas libertades  a través de un nuevo orden basado en las interconexiones, en patrones específicos de asociación y en las posibilidades de crecimiento, disminución y cambio del mismo.

En este fragmento se recoge una nueva estrategia de proyectar producto de los intensos y rigurosos análisis urbanos llevados a cabo por el Team X a lo largo de las décadas de los 50, 60 y 70. El desencriptado de jerarquías en el soporte de la ciudad, sus asociaciones y sus medios de conexión habían permitido al incisivo grupo de arquitectos desarrollar a inferior escala estos medios de relación.

Mat” parece un término oportunamente recogido para entender el concepto de megaestructura interconectada que el Team X estaba explorando por aquel entonces. Edificio-estera, edificio-felpudo, o, saliéndonos de su literal etimología: edificio-tejido.  Una urdimbre que se entreteje y se desteje bidireccionalmente, como hiciese la paciente Penélope con su tapiz esperando el retorno de su marido al hogar.

En definitiva, hablamos de un sistema de horizontalidad impredecible, a modo de la Broadacre City de Wright, permeable, porosa, multifuncional, como lo es la ciudad, también deformable, creciente, comprimible. El resultado es el de una estructura fractal, en que la relación de superficie/perímetro constante que defendiera Mandelbrot sería acepción primera.

El Mat-building se mueve sinuosamente entre la frontera de lo real y lo utópico, entre los ambiciosos sueños de Constant, Price, o Friedman y la compleja conformación de proyectos no construidos pero de asombrosa factibilidad como el Hospital de Venecia (1964-1965) de Le Corbusier, o la Universidad Libre de Berlín (1973) de la tripleta Candilis-Josic-Woods.

Uno de los aspectos más interesantes de este concepto es el de asimilar el proyecto como micro-ciudad posible, entendida como si cada uno de los elementos de entidad urbana pudieran combinarse entre sí para conformar una unidad mayor. En esta línea, resulta determinante como el carácter de infraestructura habitable conlleva la presencia de conceptos más tradicionalmente vinculados a rangos más amplios a la escala de edificio: movilidad, flujos, intercambios…

Cuando contemplamos un tejido, una suave tela o una fina estera, podemos identificar ágilmente su naturaleza a través de su textura: saber de qué material se trata, de qué forma está confeccionado…, y para ello, es el vacío entre los hilos, el aire que se cuela a través de sus rendijas, el principal valor que lo hace reconocible. Lo mismo ocurre en un edificio de este tipo: el vacío, el patio, se retrata como la charnela que hace posible su conformación. El espacio vacío es el más denso del edificio, a través del cual este respira y vuelca sus miradas, es la plaza, el claustro, la fuente; el responsable del libre movimiento de las masas alrededor de los distintos fragmentos.

La naturaleza quística de esta manera de crear arquitecturas permite desglosar al proyecto en distintos estratos determinados por los llenos y vacíos, las densidades, las funciones, los recorridos, y la manera en que unos son responsables del “ser” de los otros: como en cualquier tejido, la manera en que se dispone el primero de los filamentos determina la posición y naturaleza del último.

Es difícil saber hasta qué punto hablamos de una bella idea o de una realidad de posibilidades infinitas, pero de lo que no cabe duda es de que los recientes planteamientos en esta línea de Morphosis en el Lower East Side neoyorquino o de la 3D City de OMA atestiguan que el edificio-tejido es un campo aún por explorar. Un camino tridimensional que se expande en el territorio como suma de unidades, un proyecto incontrolable en el que el devenir se convierte en virtud principal. Una bufanda, un punto de cruz, una ciudad.

JOSE JOAQUÍN PARRA BAÑÓN, Arquitecturas terminales.


Arquitecturas terminales: Teoría y práctica de la destrucción.

Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevilla, 2009

Quizá toda la arquitectura sea provisional, siempre definitivamente inacabada. En ella lo que se nos antoja definitivo no es más que una apariencia de los aplazamientos, los abandonos, los signos múltiples de la destrucción al acecho. No en vano en ese ser de cosa inacabada, incompleta e imperfecta, caduca y frágil, radica no poca de la capacidad de la arquitectura para emocionar.”

II.2.I Acerca del dibujo, la destrucción y el análisis: dibujos terminales.

A raíz de estas líneas parece sugerente la idea de pensar el edificio como ente, capaz de reencarnarse, de morir y renacer de sus propias cenizas, como si de un ave fénix se tratara, tomando al ser humano como intermediario para poder lograrlo. En definitiva, registrar todas esas distintas formas en que se nos presenta la misma esencia bajo el soporte del tiempo.

En este contexto, se pone de manifiesto la simetría subyacente entre ruina y construcción, se refuerza la idea de la arquitectura como proceso sujeto, al igual que un ser vivo, a la erosión, al desgaste, a la vejez.

Existe algo particularmente atrayente en la ruina, que nos retrotrae a fases atávicas en que lo amorfo aguardaba forma alguna de ordenación, dando paso a la materialización mental de alterrealidades latentes. Reconstruir otras atmósferas pasadas, pero igualmente respirar las ausencias de lo presente.

Proyectamos con la idea de la plenitud de lo pensado, en esos instantes en que el edificio manifiesta su máximo potencial: nuevo, reluciente, impoluto. No es menos interesante trabajar con el horizonte de la muerte de lo construido (de lo terminal), reflexionar acerca de sus posibles huellas en el lugar, de aquello que se extraviaría o bien permanecería en el tiempo.

Asimismo, conforme avanza la vida útil del objeto proyectado, se produce una progresiva simbiosis entre lo natural y lo artificial; el artefacto paulatinamente se difumina en su entorno invadido por las hiedras y el musgo, por los impactos de la lluvia y el viento, adoptando incluso un color parecido al del lugar, una tonalidad casi atmosférica.

La arquitectura es una sucesión gradual de límites, y es cierto también que frente a los controlados umbrales pensados entre los espacios, el tiempo consigue establecer una impredecible distorsión en cuanto a sus distintas relaciones: el exterior cada vez se introduce más en el interior, las conexiones entre las diferentes estancias se hacen igualmente más permeables…

Como el boceto, en donde una línea que se repasa nunca es igual a la situada debajo, en donde los cambios de parecer o simplemente las probaturas generan distintas intensidades, determinaciones y estratos, el edificio construido nunca será uno: sujeto a los avatares del tiempo y a la erosión del lugar, siempre poseerá ese carácter tan sugestivo de incertidumbre.

Incontrolable, escapa de los trazos del creador y de las manos del constructor, ya nacido queda expuesto a la transformación, a la destrucción.

Todo lo que crece pide destrucción“. Ayn Rand

Casas de colonias, Carlos Ferrater + Nuria Ayala, Castellbell i el Vilar (Barcelona), 2011


Mediante la simplicidad y austeridad constructiva, este proyecto situado en un pinar de la localidad barcelonesa de Castellbell y el Vilar, trata de re-pensar acerca del concepto de colonia como ámbito de naturaleza de acuerdo a los medios e identidades actuales.

El proyecto se rige por tres premisas fundamentales: la sostenibilidad económica, la multifuncionalidad de las distintas unidades, así como el compromiso con el entorno paisajístico.

Huyendo de las tipologías convencionales de casas de colonias, que responden al esquema en peine (circulaciones de las que se desprenden baterías de dormitorios con baños comunes), la propuesta apuesta por unas unidades de sistema, en las que la relación entre la superficie útil y la superficie construida aumenta, dado que las comunicaciones entre ellas se producen desde el espacio exterior. Esta disposición modular permite, por ejemplo, alojar grupos diferentes dentro de la misma instalación. La unidad se propone como referente del imaginario del mundo de la infancia: pequeñas casitas, pueblo, relación con el bosque, los caminos y lo natural y que, en el futuro, permitirá una fácil ampliación o expansión del propio sistema.

Se distinguen 3 tipologías de habitación diferenciadas, con agrupaciones de 4, 6 u 8 niños con la posibilidad de desarrollarlas en un nivel o dos según el cuerpo, resultando al final una capacidad total de 90 plazas.

Si por algo se caracterizan las distintas cabañas dispuestas en agrupaciones es por su eficiencia constructiva, apostando por soluciones sencillas, depuradas y racionales, así como por una apariencia exterior unitaria, de tal forma que cada unidad, sea cual sea su tamaño, capacidad, disposición interior, etc., responde a la formalización del todo.

Sin embargo, no habría de confundirse la eficiencia constructiva con la sencillez. Por un lado, el cuerpo bajo de la cabaña responde a un esquema simple y constante, partiendo de una cimentación en losa armada con vigas perimetrales, sobre las cuales se asientan unos muros tricapa (revestimiento de estuco blanco flexible y autolimpiable de 10mm de espesor + poliestireno extruido de 6 cm + fábrica vista de bloques de hormigón  de 15 cm) en donde el aislamiento se produce desde la cara exterior. Estos paramentos sólo son interrumpidos mediante la disposición cada cierto tiempo de tres estrechos huecos rectangulares con  marco de acero inoxidable y una ventana abatible de vidrio con cámara y contraventana interior de DM que permiten la ventilación cruzada y la iluminación del espacio interior.

Por otro lado, la cubrición de la unidad responde a una cierta complejidad estructural y geométrica, derivada de una marcada asimetría en la cubierta que permite la presencia de un volumen de aire superior de mayor riqueza, cuidando la acústica y la iluminación artificial del espacio interior. De esta forma, la disposición de una cercha principal metálica de 30º en un extremo y 45º en el otro atada por otras dos simétricas en el punto de carga, genera una excentricidad que provoca la disposición en el encuentro muro-cubierta de perfiles tubulares blancos en dos direcciones que atan los muros y evitan la posible flexión a la que se expondrían los paramentos verticales. Asimismo, la colocación de correas metálicas en T a lo largo de las distintas aguas de la cubrición permite la disposición de su cerramiento, que se constituye a partir de tablones de madera sobre los cuales se asientan el aislante térmico y el revestimiento de estuco. El resultado es el de un espacio interior vibrante y cálido, que evoca a las construcciones tradicionales de cabaña en las que las vigas de madera eran antesala de un complejo y fascinante mundo de cerchas, de pares y tirantes, de pendolones y correas.

Bibliografía:

AV MONOGRAFÍAS. Nº147-148. Ene, 2011. Casa de Colonias, Castellbell i el Vilar (Barcelona). p. 228-233;

BAUWELT. Nº33. Ago, 2011. Wie aus einem Guss. p. 26-29;

ARQUITECTURA VIVA. Nº137.  Ago, 2011. Colonia Viladoms de OAB. Escuela de Naturaleza. p. 9;

JUHANI PALLASMAA, the thinking hand


La mano que piensa : sabiduría existencial y corporal en la arquitectura

Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2012

‘Además de la mera correspondencia del contorno observado y dibujado, imito también el ritmo de la línea con mis músculos, y finalmente la imagen queda grabada en la memoria muscular…Un esbozo es, de hecho, una imagen temporal, un trozo de acción cinemática grabada en una imagen.’

La primera forma en que el arquitecto (o el escultor, o el director de cine, o el soñador) se acerca a un proyecto, posiblemente sea desde su imaginación, fabulando acerca de formas posibles en que desarrollar sus arquitecturas. Sin embargo, no dejan de ser escenas desordenadas las que nos facilita el sub/consciente, extraviadas con facilidad y de gran imprecisión, que se retratan como insuficientes para llegar a entrever una correlación contingente con la realidad buscada.

Es el dibujo con las manos, el esbozo, el primer trazo de las aspiraciones del creador. Lo fascinante del boceto es su carácter indecidible, pero a la vez sintético y expresivo hasta límites que incluso una vista diédrica posterior, una imagen o la propia realidad no son capaces de mostrar hasta tal punto. Pietilä venía a exaltar como virtud principal de lo dibujado su flexibilidad hermenéutica, como un proceso capaz de ir desechando de forma considerada aquellos aspectos no reclamados pero a la vez sin atentar contra las posibilidades latentes de lo pretendido.

Un esbozo es un trozo de acción cinemática. El esbozo es empírico, es una experiencia, una forma de pensar desde lo háptico, desde la expresión corporal. Es quizás la forma en que la sensibilidad y personalidad del creador adquiere la máxima potencia: un fluido desarrollo en que se entremezclan fractalmente razón y cuerpo. El pósito de los trazos, la sedimentación en el tiempo va apilando esas posibilidades hasta ir desvelando las decisiones y condiciones de lo creado.

El dibujo permite adelantarse a lo acontecible y mostrar su esencia. No es de extrañar como les son necesarios a Eisenstein o Lang para generar sus mundos más intrínsecos, o como los precisa el pintor como paso previo a un lienzo. Es la antesala de la creación, el soporte a través del cual llegar a lo “ya pensado” con la maduración y temporalidad precisas.

Un orden desordenado, un deseo aún sin concebir, un gesto involuntario.

Casa Garoza 10.1, Muñogalindo (Ávila), Juan Herreros, 2010.


El motivo por el cual el arquitecto escurialense se interesó por idear un dispositivo habitable colocado in-situ, un objeto de pequeña escala para un especialista en proyectos de gran entidad, no era otro que el reto por aunar estética y tecnología adaptados al lenguaje contemporáneo, y disponerlo en la naturaleza sin necesidad de adaptarla lo más mínimo. Evidentemente, para Herreros se trata de un elemento prototípico, algo así como una probeta de ensayo con la que confirmar nociones aplicables a posteriori en su “gran” arquitectura. Sin embargo, no deja de ser interesante el acto de re-traer a la contemporaneidad el primitivo concepto de cabaña-refugio, que el ser humano primario ya trataba de implantar sobre el territorio con el mínimo de recursos de forma instintiva.

Para ello, Herreros pone la vista en primer lugar en la industria. Considera que a partir de elementos industrializados, prefabricados y ligeros, será más factible y económico diseñar un objeto-satélite, cuya función principal es aterrizar en el terreno lo más rápidamente posible, y marcharse igualmente en el momento más insospechado sin hacer el menor ruido.

Pero, evidentemente, uno de los aspectos claves para que el dispositivo cobre sentido es su capacidad funcional, de manera que garantice un habitar confortable y flexible. De ahí que Herreros aplique un programa básico a partir del cual el usuario pueda decidir, en función de sus necesidades específicas, expandir el módulo inicial. En esta primera fase, la vivienda se estructuraría en torno a un gran espacio interior en doble altura en el que se desarrollarían las funciones diurnas de comer, cocinar y estar. Detrás hay un minucioso análisis de la vivienda en tres dimensiones, aprovechando los pasillos, rincones y zonas intermedias para situar pequeños espacios susceptibles de ser empleados como áreas de almacenaje, trabajo o descanso.

Al exterior se dispone una amplia terraza de incluso mayores dimensiones que la superficie destinada al interior de la vivienda, cuya predominancia se explica por el hecho de ser concebida como el elemento que ejerce de filtro entre la vivienda parasitaria y la naturaleza comensal, una bisagra que permite la contemplación del entorno e integrarlo en la artificialidad de la pieza.

En este caso, ni la forma ni la materialidad de lo construido son aspectos de gran relevancia, las prioridades las aglutinan la escala y el dimensionado: pensar la vivienda a partir de módulos de tres metros de anchura para poder ser transportada en carretera por camiones ajustándose a las máximas dimensiones admisibles, así como la capacidad de que esta sea implantada en tan sólo un día en el lugar elegido, adaptándose a las posibles variantes topográficas, materiales…, que pueda presentar el terreno soporte.

Por otra parte, el esfuerzo tecnológico. Trasladar a una vivienda mínima situada en un entorno rural los dispositivos que se adaptan a los modos de vida más contemporáneos (como ya hiciera Jean Prouvé) resulta fundamental para incorporar un cariz urbano a la vivienda, con las connotaciones de confortabilidad y calidad de vida que conlleva. De esta forma, la Casa Garoza incluye suelo radiante, domótica y sistemas avanzados de instalaciones sostenibles, este último aspecto que ya de por sí lo incorpora la vivienda con su implantación pacífica y sutil en el lugar, sin interrumpir los procesos naturales ni atentar contra su apariencia.

Por último, al tratarse de una ejemplificación paradigmática de la prefabricación, resulta de interés centrar la mirada en su naturaleza constructiva y material. La vivienda se implanta en el terreno sobre unos pilares metálicos que ejercen de apoyo, y su recubrimiento es básico: paneles OSB de viruta de madera como acabado interior, y chapa ondulada galvanizada en un exterior en el cual acero y aluminio son los únicos materiales apreciables, subrayando de este modo su carácter industrial y tecnológico.

Preparación previa del terreno

Fases de montaje iniciales

Fases de montaje posteriores

Plano de situación

Modulación. Ampliaciones posibles.

Bibliografía:

AV MONOGRAFÍAS Nº 145. “Casas en detalle”. Nov, 2010. Casa Garoza 10.1, Muñogalindo (Ávila). p. 78-87;

ARQUINE Nº 58. “Casas esenciales”. Nov, 2011. Proyectos: Herreros, Casa Garoza 10.1.

Plataforma Arquitectura

http://www.herrerosarquitectos.com

Tu email y recibirás notificaciones de nuevos post

Únete a otros 278 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: