PROYECTO DOCENTE “PROYECTOS 7”

LA CIUDAD ENTRE LAS GRANDES INFRAESTRUCTURAS

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Infraestructuras como proceso de proyecto.
La palabra “infraestructura” es habitual encontrarla aplicada en multitud de apartados, secciones administrativas, áreas técnicas,… Casi siempre nos remite a cuestiones de abastecimiento o de transportes referido al desplazamiento y a la minoración de los tiempos necesarios para esta acción. La palabra “infraestructura” parece en principio derivarnos o, a resoluciones prácticas derivadas de necesidades de funcionamiento y habitabilidad, o a la demanda de comunicación.

En realidad esta es una interpretación muy acotada y casi nada se plantea de forma autónoma e independiente; todo queda vinculado a un contexto o forma parte de una estructura de mayor entidad por lo que cualquiera infraestructura acaba siendo parte de un sistema que se considera necesario para la creación y funcionamiento de una organización espacial y funcional, cuestiones que, por otro lado, siempre han estado presente en la creación, gestión y organización de cualquier idea que ha tenido como objetivo la realización de un proyecto arquitectónico. Pero esta reflexión debe ir más allá, hasta llegar a creer que, desde las infraestructuras, se puede generar una forma de pensar la arquitectura y con ello, la manera en que puede ser planteado y acometido la realización del proyecto arquitectónico. El interés que tiene considerar así las infraestructuras es que hacen de ellas un concepto que permite, a proyectos arquitectónicos, estudiar y analizar cualquier arquitectura, cualquier ciudad, cualquier territorio. Se establece una diferencia sustancial con otros epígrafes del plan 2012 que articulan la docencia de la arquitectura en nuestra escuela más vinculada a tipologías edificatorias, usos o sectores urbanos más o menos extensos.

Al igual que “la técnica es una cultura y no una colección de sistemas de producción o recursos constructivos“, la idea de Infraestructura que planteamos se aleja también de la clasificación y organización por categorías de sistemas, redes o edificios que traten de presentar de una manera convencional las infraestructuras aplicadas a la arquitectura. Se intenta invertir -o al menos alterar- un proceso de proyecto; cambiar una operativa de intervención introduciendo en el proyecto un planteamiento sustentado en la reflexión y consideración simultánea tanto de las diferentes acciones que las personas deben llevar a cabo como de las cuestiones técnicas que funcional y constructivamente las posibilitan.

Escalas y tamaños.
Otra cualidad a destacar en este planteamiento es la ausencia de escala. La ciudad podría ser percibida y entendida como una infraestructura, pero también podría serlo cualquier edificio. En realidad, esta afirmación es una consecuencia de lo anteriormente expuesto. 

Movilidad productiva.
A principios del siglo XX, el Futurismo hacía de la ideología metropolitana uno de los argumentos principales que dominarían su pensamiento y determinarían la expresión de muchas de sus propuestas. Numerosos proyectos de Antonio Sant’Elia están asociados a las infraestructuras de comunicación, hasta el punto de que éstas se convierten en una topografía artificial que, junto al edificio, es todo el paisaje que se puede observar en sus singulares dibujos. Esta acotada asociación entre infraestructura de comunicación y edificio no deja lugar al vacío -otros tipos de espacios- y las diversas versiones de esta relación que se puede seguir en sus propuestas, derivan en una retórica de las conexiones de comunicación con los edificios, la ciudad y el territorio que se justifica en el auge y la gran expectativa de los nuevos medios de transportes: vehículo y avión. Posiblemente, una característica decisiva que distingue a este momento es que la imposición de las infraestructuras sobre el soporte urbano o territorial, forjan una idea del movimiento en el que quedan definidas y determinadas a priori, todas las relaciones, funciones e intercambios de acciones entre las personas. 

Calle y Ciudad.
El cambio que empieza a producirse a partir de los años cincuenta del siglo XX radica en invertir la manera en la que se ha de convenir el espacio urbano, evitando ser el resultado del trazado funcional de las vías. La afirmación de Louis Kahn “la calle es,…, un lugar de encuentro carente de cubierta” atiende más a que éstas respondan a una idea de espacio arquitectónico que a la de una mera infraestructura, y que el plano de una ciudad acabe siendo más la representación de los movimientos urbanos, de los lugares de encuentros y de las constantes fricciones de diversidad intensidad que provocan estos movimientos, que el volcado de la masa construida y de los vacíos que existen entre ellas. El cambio de estrategia significa invertir posiciones. El cambio conceptual que se produce en ese momento es crucial porque estos planteamientos influirán en importantes teorías y proyectos posteriores, y las consecuencias de todas estas experiencias, se prolongarán, incluso, hasta hoy en día.

Moción, utopía y habitación.
La Internacional Situacionista (IS) (1957-1972) centró gran parte de sus teorías en “la construcción provisional de entornos a través de este tipo de acciones colectivas”. Una de sus principales características era la “presencia de espacios de encuentro entre los ciudadanos, espacios que enmarquen y favorezcan las actividades propias del espacio no-productivo, del tiempo lúdico característico de la sociedad a venir”. Ya se intuía que estas ideas sobre flujos y movimientos urbanos significarían renunciar al modelo de ciudad con un solo centro. La apuesta por una red de comunicaciones en todas direcciones en la que los espacios de relación y encuentros que eventualmente se propiciaban eran toda la infraestructura de comunicación necesaria. Propuestas tridimensionales, sobreelevadas, extendibles, móviles,…, que permitieran diversos tipos de convivencias sobre un mismo lugar. En los años sesenta, diversos grupos profundizaron en estas ideas y llegaron a desarrollar aspectos concretos, hasta llegar al espacio íntimo de la habitación, con propuestas muy ligadas a una construcción y una tecnología muy industrializada.

Movilidad de usos.
No estaban pensados estos proyectos de los años sesenta del pasado siglo XX para generar otra vez espacios para la producción; el ocio y el consumo se podían combinar con otras actividades como el educativo o el productivo, en el siempre complicado reto de relacionar problemas locales -reactivación económica y social- con problemas generales que definen la estructura global de un país. Proyectos que no casualmente apostaban por el uso de tecnologías avanzadas, al igual que, en esos años, la crisis del sistema de enseñanza universitaria se intentara resolver también apostando por la creación de centros tecnológicos y de investigación. Ideas de temporalidad, movilidad y territorialidad en la que no hay edificios fijos, todo fluye a través de las infraestructuras y todo se adapta a lo que por ellas puede circular.

Tecnología para la movilidad y la infraestructura.
En general, las propuestas -utópicas o no- basadas en la temporalidad, movilidad,…, asociadas a infraestructuras que potencien estas cualidades, se posicionan positivamente frente a las nuevas tecnologías, formando éstas, parte de un icono reconocible en la que se suelen convertir estos tipos de arquitecturas. Son también -las tecnologías- las llamadas a hacer realidad nuevas arquitecturas: a veces sobreelevadas, o espaciales, móviles, desmontables o, quizá, colgadas,…, y sin que la escala de su tamaño suponga un inconveniente. En las décadas finales del siglo XX, se esbozaron importantes teorías y proyectos basados en tecnologías avanzadas, prefabricadas, industrializadas, reconstruyendo un vínculo perdido con la industria de la construcción y explorando las posibilidades que esta ofrecía hasta sus últimas consecuencias, incluso, en la concepción y el diseño último que adquirirían las estancias o espacios más domésticos. 

Presentación y Representación.
Normalmente, los planos y maquetas que dibujan e interpretan tanto la ciudad existente como definen el nuevo proyecto que se superpone, son analíticos y a la vez sintéticos, tratando de explicar una nueva estructuración y entendimiento del lugar; representaciones muy específicas y ajustadas a las ideas de los proyectos. El tradicional dibujo de la ciudad, casi de espacio cartesiano, dibujando en los ejes de ordenadas y abscisas edificios y calles, se diluye casi por completo frente a la serie discursiva del itinerario, los movimientos y los espacios vacíos. A pesar del carácter tecnológico que pueden dominar las propuestas no resultan planos constructivos, sino espaciales y arquitectónicos. “Mapas” –de arquitectura- que expresaban “además de un instrumento visual, una definición conceptual”.

¿Nuevas tendencias arquitectura-infraestructura?
La idea de moción que habíamos introducido en apartado anterior trae al primer plano a la persona que, como individuo, decide su propio camino sobre el soporte común que es la ciudad. Una conjunción de recorridos e interconexiones tejida por cada persona, y el reto principal que se plantea, sería permitir el tránsito de cada una de ellas; el intercambio a todos los niveles es una forma de construir una sociedad. La arquitectura parece que debe intentar hacer viable esa diversidad de estructuras sociales que cada persona va creando.

La arquitectura trabaja con la multiplicidad perceptiva y se añade a esta idea del espacio casi fenomenológico: como narrar la propia experiencia en tiempo real. El color es una herramienta útil afín a los distintos fenómenos que como la luz o la materialidad, tanto infieren en el sentido del espacio: Superkilen Park que The Big Lab, Copenhagen (2007-12).

El Buona Vista Masterplan (Toyo Ito, 2001), que servía para definir las directrices principales del distrito universitario de la ciudad de Singapur. Una arquitectura inspirada por “las tecnologías de la información y las ciencias de la vida” que propone plataformas superpuestas en seis niveles que se entrelazaban por donde discurrirían todo tipo de infraestructuras y donde los edificios se construirían en los vacíos que dejaba libre la trama. Es inevitable la comparación con el proyecto de A&P Smithson Berlín Haupstadt de 1957. Es necesario recordar que hubo otros momentos en los que la naturaleza inspiraba a la arquitectura, extrayendo de ella una estructura geométrica, como un sistema de coordenadas que lo referenciaba todo. La estructura espacial de la City Tower de Kahn y Tyng contiene este principio. Sería posible realizar infinitud de modificaciones, siempre referidas a un estado de deformación del soporte geométrico.

Parafraseando a Kahn cuando afirmaba que todo lo que hace el arquitecto responde una “institución del hombre” para luego hacerlo edificio, y admitiendo que el cambio de circunstancias obliga a nuevas interpretaciones, es posible que al final tan sólo estemos “buscando expresiones nuevas para instituciones antiguas”.

Extracto del contenido teórico del Proyecto Docente, grupos 4.03 y 4,04. En dicho documento se desarrolla este texto con más profundidad y se ilustra con diferentes propuestas, ejemplos y obras construidas.

 

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