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Aldo Rossi

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Escuela Secundaria Contardo. Aldo Rossi


Escuela Secundaria Contardo Ferrini-  1979-1981 – Broni, Pavia, Italia-  Aldo Rossi y Giovannni Braghieri

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Descripción de la obra.

La escuela Secundaria “Contardo Ferrini”, proyectada por los arquitectos Aldo Rossi y Giovanni Braghieri, está situada en el centro del complejo escolar de Broni, un pequeño pueblo italiano al sur de Pavia, rodeado al noroeste de la llanura Padana y al este de las primeras colinas del Appennino.

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Construida en el año 1979, la escuela se sitúa dentro de una zona desarrollada poco antes  del boom económico de los años 60. Observando la zona, es posible ver edificios bastante bajos y estéticamente simples, que se construían para satisfacer las exigencias del momento, así como edificios industriales, muchas veces para actividades artesanales, que eran parte de la pequeña y media industria típica de la economía italiana.

Muy cerca de la escuela se pueden encontrar también otras dos escuelas que ya estaban allí en el momento de la construcción del proyecto de Aldo Rossi.

“Contardo Ferrini” no pretende establecer relaciones formales con el entorno antes mencionado. De hecho, se trata de un sistema independiente, concentrado en sus patios interiores. Además, la casa de patio no es una tipología presente en Broni, caracterizada por bloques de viviendas.

Tampoco la escuela crea una relación con la calle: como se puede ver en la fotografía aérea; se sitúa al interior de la manzana y para acceder a ella es necesario recorrer una pequeña calle cuya única función es conectar la escuela con la vía principal, el “viale Gramsci”. Hay una entrada secundaria, que se encuentra detrás del edificio, a donde se puede llegar desde la calle privada G. Marconi.

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Análisis de su arquitectura.

El edificio tiene solamente una planta y su tipología se puede describir como patio ajardinado. El perímetro cuadrangular (60 x 55 metros) está formado por bloques lineales en cuyo interior se abre el patio. Estos bloques se muestran al exterior en una fachada esencialmente continua, totalmente plana y caracterizada a través de la repeticiòn de ventanas cuadradas iguales. Esta monotonía es rota solamente por el pórtico de entrada, una estructura con techo inclinado que sobresale el perímetro de la escuela, así como un acceso en la parte posterior donde está la entrada secundaria y que interrumpe la composición del alzado.

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La referencia  que se puede leer en planta con el claustro monacal es muy evidente: doce aulas se sitúan alrededor del patio central al cual están conectados con una galería. Como en la tradición  de los conventos la función del claustro, es claramente la de distribución de los ambientes que dan al patio y, quizá más importante, las relaciones sociales y de encuentro de las personas que viven en esta arquitectura. En la tradición, la mayoría de las horas no dedicados al trabajo o a las oraciones de los monjes eran pasadas en el claustro donde ellos podían leer y conversar. En modo parecido el tiempo del recreo y del descanso de los estudiantes es vivido en este lugar que es la única conexión entre las aulas.

La escuela está compuesta de doce aulas normales, con la misma superficie, que se sitúan en tres lados -noreste, noroeste, suroeste-; de cuatro aulas especiales de dimension más grande en los cuatro ángulos; de cuatro servicios en los dos lados opuestos; una biblioteca y un despacho para los profesores.

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Una parte muy significativa del instituto es la parte del teatro-auditorio, exactamente en el centro del patio, es la única zona interior de actividad común de toda la escuela. Se puede llegar a él desde todos los lados de la escuela. En particular dos caminos abiertos pero cubiertos conectan el teatro con los lados noreste y suroeste, un pasillo de dimensiones mayores conecta la entrada principal con él y otro camino lo conecta con el lado noroeste. Este último es importante porque llega al exterior haciendo que el teatro-auditorium esté conectado independiente con el barrio.immagine10.jpg

También el auditorium-teatro es otra clara referencia a la arquitectura clásica y en particular renacentista. Podemos ver cómo esta obra recuerda el “Tempietto de San Pietro in Montorio” de Bramante. En particular la posición central del edificio en el patio quiere subrayar la centralidad y la perfecta simetría de la obra.

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La implantación tan rígida y regular de la planta se justifica por el interés de Rossi en establecer relaciones con la arquitectura y los modelos clásicos para crear arquetipos en la ciudad. La decisión de seguir en modo tan fuerte un modelo clásico hace que sobretodo a nivel funcional se puedan encontrar algunos problemas de prestación: en particular podemos ver como la posición de las clases no tiene prácticamente en cuenta el soleamiento en las aulas.

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Opinión crítica de la obra

La escuela de Broni, obra juvenil de Aldo Rossi, es muy significativa porque se pueden encontrar algunas características fundamentales de su poética que se irán desarrollando en su obras posteriores. Podemos ver cómo los ambientes de esta arquitectura aparecen suspensos y metafísicos; la suya parece una arquitectura capaz de bloquear el tiempo.

La sensación en la escuela es que todo es inmóvil, atemporal. Claramente la influencia del arte de De Chirico y, en general, de todo el arte metafísico, es muy fuerte. En particular el gran reloj que està en la fachada principal de la escuela parece tomado de un cuadro de De Chirico y puessto sobre la entrada.  Citando a Francesco Moschini, profesor de la escuela de arquitectura del Politecnico de Bari “su arquitectura es sustraída al tiempo, solidificada “hic et nunc.  La de Aldo Rossi, entonces, es una vision humanística de la arquitectura que, como dice Germano Celant,  “evita cualquier definición rígida pero mezcla ciencia, cine y, sobre todo, arte y literatura”.

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Otro tema muy relevante es el de la memoria: como se ha comentado en el análisis se puede ver fácilmente la fuerte conexión con la tradición arquitectónica italiana y la historia. Angelo Torricelli, director de la Universidad de Arquitectura  del Politécnico de Miláan, en una conferencia impartida el 25 noviembre 2015 afirmaba “Aldo Rossi, la scuola di Fagnano Olona e altre storie” reconoce en la biblioteca de la escuela, corazón de este edificio, una clara referencia del S. Carlone de Arona“.

Hoy la escuela parece estar en una situación de abandono y necesitaría una obra de restauración. Además el uso incorrecto de algunas partes del edificio ha desnaturalizado algunos detalles de la arquitectura de Rossi. El peor caso es la pequeña torre en el centro de el patio, el baricentro de escuela, que tenia de ser una biblioteca, es hoy un trastero.

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Bibliografia

GERMANO CELANT, Aldo Rossi drawings, SKIRA edicion, 2008

ALBERTO FERLENGA, Aldo Rossi the life and works of an Architect, Konemann edicion, 2002

PETER ARNELL Y TED BICKFORD, Aldo Rossi Obras y proyectos, GG edicion, 1986

ALBERTO FERLENGA, Aldo Rossi architetture 1959-1987, Electa edition, 1987

GERMANO CELANT, Aldo Rossi. L’architettura e i protagonisti. Gruppo editoriale L’Espresso, 2013

http://www.fondazionealdorossi.org

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LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD_Aldo Rossi


LA ARQUITECTURA DELA CIUDAD_Aldo Rossi

RESEÑA REALIZADA POR JAIME MARTÍN DEL SOLAR

Relación del texto con la temática del curso

En 1966 Aldo Rossi publica su obra más trascendental y a la larga uno de los libros más influyentes de la arquitectura del siglo XX. Un texto que alcanza un papel representativo similar al de los tratados de la época clásica. Este libro se titula La arquitectura de la ciudad y su pretensión es la de entender siempre la arquitectura en relación a la Ciudad, a su gestión política, memoria, ordenanzas, trazado y estructura de la propiedad urbana. En su libro, Rossi habla poco de arquitectura y de arquitectos; construye el sabio tejido del libro a partir de los diferentes puntos de vista desde los que puede contemplarse la ciudad: desde la antropología, la psicología, la geografía, el arte, la novela, la economía, la política.
Hemos de tener en cuenta que en el contexto cultural y geográfico europeo, la ciudad, tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en un bien escaso y enfermo que debe ser cuidadosamente reconstruido. Ello explica el drástico cambio de visión que se ha producido respecto a la ciudad. Es la distancia que va del texto de Ludwig Hilberseimer, La arquitectura de la gran ciudad (1927) -una ciudad ingenieril que se expresa a partir de los edificios más avanzados que se están realizando, es decir, aeropuertos, terminales de autobuses, oficinas, naves industriales, puertos, grandes edificios comerciales- hasta el texto de Rossi, La arquitectura de la ciudad, entendiendo la ciudad como un bien histórico y cultural, como la familiar ciudad europea del siglo XIX.

Explicación de las ideas de infraestructura en el texto.

Vanas décadas de reutilización de edificios históricos para nuevos usos nos han demostrado ampliamente lo que defendía Rossi: la forma es más fuerte que cualquier atribución de uso e incluso la máxima precisión arquitectónica favorece una mayor libertad funcional, un posterior cambio de destino.
De hecho, más allá de lo señalado por Aldo Rossi, es un hecho destacable que la arquitectura de las últimas décadas se ha distinguido por su capacidad de reconvertir la vieja arquitectura para nuevos usos.
Una de las imágenes más genuinas de la situación posmoderna de la arquitectura es la de los contrastes formales que genera este cambio de usos: estaciones convertidas en museos, palacios rehabilitados como sedes de administraciones públicas, iglesias reconvertidas en despachos, museos o discotecas.
Otra de las aportaciones clave que aparece en el texto de Aldo Rossi es la consideración de los dos elementos básicos de la ciudad, los dos diferentes tipos de piezas que, según la clasificación aristotélica de esfera pública y esfera privada pueden establecerse. Por una parte, los monumentos, los elementos primarios, aquellos edificios o espacios públicos pertenecientes a la esfera publica, que crecen siempre puntualmente, que constituyen operaciones irrepetibles y que están promovidas por destacados esfuerzos colectivos, y por otra parte, las áreas residenciales, la vivienda, que crece siempre por áreas y que conforma el tejido básico de la ciudad.
Cada una de las tipologías arquitectónicas residenciales -casas entre medianeras, bloques, torres, viviendas apareadas, etc.- está pensada desde la lógica de la repetición. La esencia del tipo residencial genuino del siglo XIX -la casa plurifamiliar entre medianeras desarrollada en profundidad- son sus medianeras, aquellos muros ciegos que quedan a la espera de que una casa de similares características tipológicas se sitúe a su lado.
Esta división entre monumentos y tejido residencial, que puede parecer obvia e inofensiva, ha tenido una enorme trascendencia y es un instrumento básico para la intervención en la ciudad histórica. La revalorización del monumento como hito privilegiado para definir la imagen y carácter de la ciudad -la voluntad de recuperar la idea de monumentalidad había sido ya anunciada en los años cuarenta por arquitectos y críticos como Ernesto N. Rogers, Josep Lluis Sert, Sigfned Qiedion, Louis Kahn o J.M. Richards- tiene consecuencias teóricas trascendentales y implica una visión de la ciudad opuesta a la del Movimiento Moderno. La idea de ciudad racionalista, expresada, por ejemplo, por Ernst May, se basaba en una concepción mecanicista y reductiva, desarrollada según un proceso sumativo y lineal: varias camas forman una célula de vivienda, varias células de vivienda forman una unidad tipológica o edificio, varios edificios forman un barrio, varios barrios son la ciudad. Si en este esquema el monumento no se ha tenido en cuenta, desde el momento en que es resituado en su lugar central, el esquema maquinista del racionalismo, en el que el monumento no existía, salta por los aires.
Rossi pone de manifiesto que la ciudad histórica se ha proyectado en el orden inverso al planteado por el urbanismo racionalista.

Opinión crítica del texto

Sin embargo, por otra parte, recuperar la idea de monumentalidad significa también recuperar todo el lastre que va unido a ella.
Monumentalidad comporta una concepción estática del mundo, significa un retroceso respecto a los planteamientos de las vanguardias.

Por lo tanto, se volvía a la visión estática y al deseo de monumentalidad, solidez y permanencia de la arquitectura académica y se eludía la concepción más efímera y ligera de la arquitectura propuesta por el Movimiento Moderno.
Otra crítica a posteriori que puede hacerse a esta aportación teórica de Rossi -entender la ciudad conformada por repetitivo tejido residencia y singulares elementos primarios- es la siguiente: si estudiamos los edificios públicos que surgen en las periferias de toda ciudad industrial -fábricas, hospitales, hospicios, escuelas modelo, maternidades, prisiones, mataderos, etc, es decir, parte de lo que se ha denominado los equipamientos del poder, comprobamos que no responden en su forma a la idea de singularidad de los monumentos.
Se trata de una arquitectura pública, pero más funcional que monumental, no basada en la singularidad sino en el crecimiento mediante la repetición de naves, galerías, pabellones, estructuras en torno a patios, etc. En esto, su lógica morfológica está más próxima a la lógica de la repetición y adición de la residencia que a la de la singularidad de los monumentos. Sus grandes espacios interiores se basan en la flexibilidad e indeterminación. Su lenguaje responde a una lógica productiva alejada de los estilos cultos y monumentales.

0bra relacionada con el texto

Cementerio de San Cataldo_Aldo Rossi

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