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Alejandro de la Sota

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Naves del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas, CENIM. Ciudad Universitaria, Madrid, España, 1963


Nombre del proyecto: Naves del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas.

Año: 1963

Arquitecto: Alejandro de la Sota.

Localización: Ciudad Universitaria, Madrid. España

1. Descripción del proyecto. Relaciones con el contexto urbano; programa y funcionalidad.

El Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas, CENIM, se crea en 1963 por acuerdo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con objeto de centralizar en un solo Organismo las actividades que se realizaban en el Instituto de la Soldadura, fundado en 1946, el Instituto del Hierro y del Acero, en 1947, y el Instituto de Metales no Férreos, en 1958, pertenecientes todos ellos al Patronato Juan de la Cierva. Con la extinción del Patronato en 1977, el CENIM pasa a depender directamente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC.

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Existía entonces una nave de experimentación, cuya cubierta era del ingeniero Eduardo Torroja, cuando se le encarga al arquitecto Alejandro de la Sota la construcción de otras cuatro naves con el fin de ser diferenciadas para fines experimentales y cada una con variaciones según sus propias necesidades.

El CENIM, por tanto, es el primer edificio donde se resuelve el intentar combinar investigación, laboratorios y talleres. Alejandro de la Sota, siempre se fijó en crear ambientes amigables, pensando en el que tuviera que realizar su trabajo allí, lo hiciese bien y a gusto.

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El exterior del edificio, se diseñó para que se disfrutase ahora, pero diseñado en los años sesenta, ya que en las memorias del mismo proyecto, consta que el comedor se alzó a modo de puente entre la calle posterior y la colina arbolada, para que ésta sirviese a modo de espacio de recreo o sobremesa, que hoy en día se disfruta de éste modo.

Estas naves, las cuatro, tienen perfectamente diferenciadas las zonas dedicadas a la insvestigación de laboratorio, oficinas y despachos, en cuatro plantas en cabecera del edificio y de las naves detrás. Todas ellas, también, se encuentran comunicadas visualmente entre ellas; naves y laboratorios.

2. Análisis de su arquitectura.

Se resalta, la idea de introducir la estructura metálica, que consta, que estudió mucho con su padre, y otros investigadores de la época, para hacerlo lo mejor posible, desde el punto de vista tecnológico.

Y se consiguió lo que también era muy importante, que era la cuestión de absorber los ruidos.

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Las naves se componen de una estructura metálica de suave diente de sierra. Los forjados son de Viroterm sobre viguetas metálica, que está forrado interiormente en las naves de cubierta; de manera similar ocurre con el recubrimiento de las paredes. De este modo, en el interior de las naves se crea una sensación de bienestar por la absorción de ruidos que ocurre en paredes y cubiertas, de la que hablábamos anteriormente que el arquitecto buscaba conseguir. En general, las naves cuentan con fundamentos “miesianos” en su composición general.

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El edificio nos muestra, la innovación presente ya entonces en los años 60, con la fusión de materiales metálicos y de fábrica. También, lo dicho anteriormente, cómo el arquitecto, ya tenía en cuenta la búsqueda del bienestar de los trabajadores, y el uso en un futuro de éstos espacios. Pese a ser un edificio que combinaba varios usos, supo diferenciarlos y unirlos a la vez mediante diferentes técnicas tanto constructivas como espaciales y visuales.

3. Opinión crítica de la obra.

La obra cobra tanto interés, al descubrir que el arquitecto se centra en la importancia de las personas que iban a utilizar los espacios que proyectaba, tanto los interiores como los exteriores del edificio. Todas sus ideas tuvieron su fruto gracias a la innovación de la estructura y la combinación de materiales de la que antes se hablaba.

También cabe mencionar, que pese a la innovación de materiales y la unión de las actividades, el proyecto alcanza las expectativas que se le proponen al arquitecto.

A sus alumnos, Alejandro de la Sota, les decía: “Desead ser siempre, durante toda la vida de arquitectos, uno más de la última promoción que acaba, siendo recién salidos de la Escuela, tendremos toda la vida de arquitectura por delante.”

Bibliografía:

– De la Sota, Alejandro: Alejandro de la Sota: Arquitecto. Madrid : Pronaos, 1997.

– http://www.alejandrodelasota.org/

http://www.cenim.csic.es/index.php/es/historia

http://tectonicablog.com/?p=79634

María Jesús del Viejo Macarro

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Casa Varela (1964). Alejandro de la Sota


Alejandro de la Sota concibió la casa Varela como un prototipo de edificio de pequeñas dimensiones, construido mediante un sistema de paneles prefabricados de hormigón pretensado y lavado; la misma técnica se utilizaba en ese momento en obras de mayor volumen y de gran complejidad de ejecución, donde el arquitecto experimentó con los detalles constructivos y soluciones en obra que aplicó posteriormente en otros edificios.

La vivienda se construyó en la parte más elevada de una parcela en pendiente orientada hacia el este, y se proyectó como una casa piloto de reducidas dimensiones que puede albergar hasta 14 camas, y que, a pesar de esta capacidad, no produce sensación de agobio en los ambientes interiores. Aprovechando el desnivel, la vivienda se sitúa en la planta superior de la construcción de dos alturas, en la cual se distribuye un programa elemental de sala de estar comedor, cuatro dormitorios más uno de servicio, tres baños, cocina y una galería abierta hacia el paisaje, con clara división de zonas y con circulaciones independientes.

Desde un pequeño vestíbulo se accede al salón comedor, a la cocina y, mediante una escalera plegable, a la planta inferior. Tras el espacio principal, con una franja intermedia de cuartos húmedos, se alcanza la galería, que sirve de distribuidor de los dormitorios, de dichos baños y de la amplia terraza, que en la actualidad se ha cerrado. En el interior, los techos y las paredes se revisten con tablero de aglomerados y suelo de linóleo, creando una envolvente espacial homogénea secundada por los muebles integrados en la arquitectura. Exteriormente, la construcción tiene una presencia anónima que combina el hormigón con muros de mampostería en la planta baja.

La composición de los alzados se apoya en la variedad de los huecos y en la organización de los volúmenes, fragmentados hacia el este y el sur para cobijar dos terrazas. La cubierta, con una leve inclinación en el sentido de la pendiente, queda toda ella enrasada con los paramentos ya que evita la presencia de cualquier alero. Su disposición sobre el terreno, con el amplio vuelo de las jácenas de hormigón sobre el muro de piedra y los depurados volúmenes, es de una gran plasticidad y expresa un perfecto entendimiento del lugar.

Bibliografía

Caja Postal, Consejo de Cultura Gallego: Alejandro de la Sota-Arquitecto. Ed. Pronaos, S.A., Galicia 1989; páginas 110-115

Alejandro de la Sota, Iñaki Ábalos, Javier Castañón: Alejandro de la Sota-The Architecture of Imperfection. Ed. Spin Offset Ltd., Inglaterra 1997; páginas 72-75

Iñaki Ábalos, Josep Llinás, Moisés Puente: Alejandro de la Sota. Ed. Fundación Caja de Arquitectos 2009; páginas 314-319

RESIDENCIA INFANTIL DE VERANO. Miraflores de la Sierra, Madrid,1957-1959


La residencia infantil de verano, realizada por Alejandro de la Sota en colaboración de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, se encuentra situada en la Sierra de Miraflores (Madrid). Presenta una arquitectura muy vinculada al lugar en el que se implanta permitiéndonos definirla como una arquitectura orgánica pero también técnica o mecanizada. En parte, se basa en la repetición de elementos que se modulan al máximo para que pueda ser construida en taller y posteriormente transportada a la obra.

El lugar de emplazamiento, permite perder la vista en un horizonte inmenso, al estar situado en una vaguada. Está rodeado de una ladera de pinos y otra de rocas inmensas; esto quizás justifique el empleo masivo de piedra y madera. El encanto de la situación del edificio, proviene de posicionarse “bajo” desde la carretera y “alto” sobre el paisaje.

La desproporción de las dos dimensiones de la planta nace de la morfología del terreno. Los alzados longitudinales, muestran el dominio de la cubierta; los laterales y las secciones, la adaptación del edificio al terreno.

En la puesta en obra de este edificio, podemos diferenciar claramente dos mitades: la inferior, adaptada, pegada al terreno, piedra, muros, construida por obreros canteros de la localidad. La mitad superior, se lleva a cabo mediante pilares de hierro y cubierta de madera, cerramientos de carpinterías metálicas y grandes cristaleras; todo llevado a cabo en Madrid y transportado a la obra para su implantación.

Para entender el funcionamiento y la morfología de este complejo residencial, tenemos que tener claro que se implanta en un terreno en pendiente, lo que da lugar a un escalonamiento del edificio en  tres niveles. La planta está formada por módulos de 6x3m, vigas de 6m de madera, separadas 3m entre sí. Esto implica que cada nivel presente un ancho de 6m. Las vigas, de 50 cm de canto y 10 cm de base, se sustentan en unos pilares de hierro de 10 x 10 cm. Sobre ellas se sitúan otras de una tamaño inferior (10 x 10 cm) también de madera,  en donde se encajan las trasversales que conforman los lucernarios.

La estructura general del proyecto se basa en una escalera central que  da acceso a los tres niveles desde los cuales, mediante unas escaleras secundarias se puede acceder  en ocasiones puntuales a unos espacios secundarios (aseos) situados bajos los niveles principales. El acceso a este eje central que nos distribuye a las distintas estancias (la escalera), se puede realizar tanto por la parte superior como por la inferior, donde visualizamos unos prismas salientes, compuestos por carpintería metálica y vidrio, que rompen con la continuidad de las fachadas. Ambos constituyen los accesos principales.

Un papel muy importante en la imagen del conjunto, lo conforma la cubierta, dispuesta de forma paralela al monte en el que se asienta. Debido a su gran superficie, la cubierta flotante impide iluminar puntos centrales del interior. Esta iluminación se consigue mediante vidrio ondulado en largas tiras longitudinales que además aporta belleza a la cubierta desde el exterior. Estos lucernarios horizontales se disponen en cada uno de los niveles rompiendo con uno vertical que acompaña en todo su recorrido a la escalera principal. La plementería es una trama de tabla con dos tableros de madera y lana de vidrio entre ellos, encima unos rastreles que sustentan la uralita pintada de blanco. Para lograr una mayor limpieza en la imagen del edificio, esta uralita blanca se extiende también a  la fachada superior , rematando con una pieza en la unión entre ambas.

Todos los paramentos verticales están compuestos por grandes cristaleras y carpinterías metálicas.

El eje de acceso separa rotundamente la zona de vivir de día de la de reposo de los niños.

La zona de vivir, se distribuye en tres planos escalonados: un plano de juegos con expansión total al exterior, un plano intermedio de salas de lectura y el plano más bajo, el comedor. Los dormitorios, en dos planos, tienen luz cenital y ventilación alta cruzada gracias a que los tabiques no cubren toda la altura de estas estancias. La casa del guarda se encuentra aislada dentro de la composición general del conjunto.

Residencia Infantil de Verano. Alejandro de la Sota

Bibliografía:

– Ábalos, Iñaki; Llinàs, Josep; Puente, Moisés: Alejandro de la Sota. Barcelona : Fundación Caja de Arquitectos , 2009, pp.112-122.

– Alejandro de la Sota. Residencia infantil en Miraflores de la Sierra (Madrid). Nueva Forma. 1968, núm.25, febrero, pp.56-58.

– Alejandro de la Sota. Residencia infantil en Miraflores de la Sierra (Madrid). Nueva Forma. 1974, núm.107, diciembre, pp.18-21.

Colegio-Residencia para la Caja de Ahorros Provincial, Ourense, 1967. Alejandro de la Sota


Nos encontramos ante un proyecto de Alejandro de la Sota en el que prima la utilización de un módulo volumétrico repetido para múltiples usos, construido con paneles de hormigón pretensado diferenciándolos en su acabado interior. Los paneles planos de este módulo se utilizan como forjados, muros de cerramientos, cubiertas, etc.

Se aplican los ensayos realizados en la construcción de una casa en Villalba, la casa Varela.

Se venían haciendo entonces estudios sobre construcciones con paneles prefabricados de hormigón pretensado lavado, para obras de mayor alcance y volumen.

En este caso en concreto, puede ser considerada casa-piloto de 115 m2. En la que se acomodaban catorce camas y literas. Construida con minuciosidad y rapidez. Con acabado interior para aislamiento térmico en paredes y techo con tablero de TAFISA de color cuero sujeto con perfiles de latón. El suelo es de Linoleum del mismo color.

Es un buen ejemplo de arquitectura  en las que la simplicidad es fundamental.

El estudio previo y detenido de multitud de detalles constructivos facilita su aplicación posterior a obras repetitivas.

Bibliografía

Caja Postal, Consejo de Cultura Gallego: Alejandro de la Sota-Arquitecto. Ed. Pronaos, S.A., Galicia 1989; páginas 110-115

Alejandro de la Sota, Iñaki Ábalos, Javier Castañón: Alejandro de la Sota-The Architecture of Imperfection. Ed. Spin Offset Ltd., Inglaterra 1997; páginas 72-75

Iñaki Ábalos, Josep Llinás, Moisés Puente: Alejandro de la Sota. Ed. Fundación Caja de Arquitectos 2009; páginas 314-319

Viviendas en Alcudia, Alejandro de la Sota, Mallorca (España), 1984




Alejandro de la Sota desarrolla en colaboración con Mauricio Sánchez-Bella, el proyecto de urbanización en Alcudia (Mallorca) entre 1983 y 1984. El encargo consiste en la construcción de una urbanización turística con 50 viviendas unifamiliares y diversos equipamientos comunes. Pero poco después del encargo, el cliente cambia de arquitecto y posteriormente abandona el proyecto.

En cuanto al lugar, Sota propone delimitar el recinto con tapias de piedra, las cuales son un elemento característico del paisaje de Mallorca. Además De la Sota plantea la casa popular mediterránea, que será una casa cerrada al exterior y abierta a un patio, central o perimetral.

“Los espontáneos croquis a mano para la urbanización de Alcudia constituyen un intenso ejercicio de imaginación creadora. Se trata de una serie que identifica y define un espacio de imaginación dedicado no sólo a las formas, sino a la vida en su totalidad, a los elementos constructivos como generadores y posibilitadores de una vida que se entreteje en ellos. El dibujo presta una atención inusitada a lo que no es arquitectura. Antes bien, en los croquis  la arquitectura parece ocultarse, desvanecerse y diluirse en lo anecdótico. Está en ellos como un fondo casi invisible que hay que descubrir con cuidado. Por eso conviene dejar a un lado todas las expectativas y olvidarse del objetivo habitualmente encomendado a este tipo de expresión gráfica: la exploración y el tanteo de las formas. En sus dibujos, de la sota representa la arquitectura como un elemento restante, la cristalización de un flujo vital. Los dibujos revelan una envidiable capacidad para ensamblar elementos dispares en un impulso único. Todo parece resolverse en un vaivén de observaciones que cubren las distancias que los separan. Las casas de Alcudia se definen en un espacio geográfico extenso, detallado e íntimo a la vez. La casa en rigor es de límite inciertos, puesto que claramente incorpora todos esos ingredientes y se proyecta sobre la parcela y, más allá, en el mar y en el monte´´.

Tras este fragmento del libro del Manuel Gallego, De la Sota, Viviendas en Alcudia, se pueda ver claro porqueuna elección de un sistema prefabricado para realizar estas viviendas, facilitando la construcción, sobre todo teniendo en cuenta que se proyecta una urbanización.

Pero en el cómo la vivienda se proyecta sobre la parcela y en los mecanismos necesario para conseguirlo, hemos tenido que investigar en diversos croquis y fuentes sobre el proceso de proyecto, ya que debido a una serie de problemas durante el desarrollo de la obra, se suspende el proyecto y la urbanización no se llego a construir.

El detalle principal que se busca es como resuelve De la Sota el sistema de puertas correderas que, al estar abierto, hace que el espacio de estar se extienda por toda la parcela, y al estar cerrada se reconozca la vivienda como una pieza central rodeada por un patio.

Al ser un proyecto no construido, es inevitable que aparezcan diversas interpretaciones de cómo pudo ser la vivienda en el caso de haberse realizado. Por esto, para saber aproximadamente cual es la idea que De la Sota tenía en la cabeza al realizar el proyectos, tenemos como principal objeto de estudio sus croquis. En ellos podemos observar detalles de estas puertas, destacando que hay dos filas de correderas, una de lamas que sobre sale de la línea de fachada y otras de vidrio que esta por detrás de esta. Incluso, se puede ver un detalle en el diseño en el que se produce un retranqueo en los paneles que conforma la fachada para que esta segunda línea quede oculta y dejar todo el espacio de estar libre hacia el resto de la parcela.

Teniendo este acercamiento en el dispositivo de correderas, nos quedaba profundizar aún más en el detalle constructivo, por lo que nos sirve de gran ayuda el estudio de la vivienda del señor Guzmán que De la Sota realiza años antes y que si se construyó. En ella podemos tener una idea más clara de cuál era las intenciones del arquitecto en su dialéctica interior-exterior y como los resuelve constructivamente.

Alcudia_ejercicio 3 _ Juan Pedro Segura Maya

Consulta el proyecto en:

GALLEGO, Manuel. De la Sota. Viviendas en Alcudia, Mallorca, 1984. Madrid, Ministerio de Vivienda, Editorial Rueda, 2004

MARTÍNEZ ARROYO, Carmen y PEMJEN, Rodrigo. Alejandro de la Sota. Cuatro agrupaciones de vivienda: Mar Menor, Santander, Calle Velázquez, Alcudia. Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, Demarcación de Toledo, 2007, ps. 480-490

ÁBALOS, Iñaqui, LLINÁS, Josep, PUENTE, Moisés. Alejandro de la Sota. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos, 2009, ps. 106-142

Juan Pedro Segura (30 Octubre 2011) _ (modificado 23 de Junio 2012)

Conjunto residencial Bahía Bella, en el Mar Menor. Alejandro de la Sota, Murcia (España), 1964-1966.


Este proyecto es resultado de un encargo para construir 1480 viviendas y apartamentos para  vacaciones. Para el arquitecto, además de la prefabricación, dos son los factores fundamentales que han determinado este proyecto: “el clima y la conveniencia de ver desde cualquiera de los apartamentos construidos el Mar Menor y el Mediterráneo”.

El proyecto se estructura en una serie de bandas paralelas al mar, de distintos anchos. En la principal se sitúa la agrupación horizontal de viviendas unifamiliares en tapiz, y tras ésta se dispone un hotel y una agrupación de viviendas colectivas en bloques de diez  plantas de planta cruciforme.

                                                        

Este proyecto se publica dos veces. En la segunda publicación, en la exposición monográfica dedicada a su obra, manda redibujar la planta de situación, eliminando las torres. Esto potencia la idea de que uno de sus hilos conductores será el concepto de tapiz horizontal.

La prefabricación es uno de los puntos de partida de este proyecto: “trasladar una gran masa de personas a un punto determinado hace pensar en prefabricación. El pintoresquismo y el rincón quedan lejos; la belleza es más grande hoy, tiene otras dimensiones y otra escala. Al prefabricar se elimina el albañil, que ahora es un elemento extraño. Las viviendas se hacen iguales, es el propietario quien las matiza. La prefabricación de la empresa Horpresa fue la base para pensar, de sus paneles de hormigón de utilización múltiple se partirá con el proyecto”.

Este proyecto no llegó a ejecutarse. Únicamente, en 1966, la empresa de prefabricados Horpresa construye un módulo cruciforme formado por cuatro viviendas unifamiliares.

          

A partir de la vivienda tipo unifamiliar se producen cuatro variaciones en función de su ubicación en el tapiz. El programa de todas las viviendas es el mismo: un pequeño vestíbulo, comedor, estar, azotea, cocina, baño y tres dormitorios. Cada vivienda se desarrolla en dos partes bien diferenciadas: la parte que contiene el programa privado y la parte que contiene las áreas más públicas. En sección se plantea un desfase entre los dos volúmenes, pudiendo entenderse la vivienda como dos piezas que se maclan y se desplazan. La agrupación de estas viviendas genera el tapiz, que es “una losa habitada, horizontal e interminable”, separada del terreno mediante pilotis y planteada como un umbráculo para conseguir un espacio vacío colectivo de estancia y circulaciones en sombra. En la “losa” superior se desarrollan los espacios propios de cada vivienda. Se generan patios entre cuatro viviendas de 5×8 metros. El tapiz puede ser entendido como fragmento de la huerta: el suelo de las azoteas a cota 5.20 se cubrirá de césped; también se cubrirán de vegetación las jardineras y las cubiertas de los estares a cota 6.60.

Para Alejandro de la Sota “la prefabricación supone el abandono del arquitecto-artista-artesano en pro de equipos multidisciplinares integrados fundamentalmente por técnicos”. El sistema de paneles Horpresa se basaba en aprovechar las tensiones superficiales, trasladando la masa al exterior de los paneles. Se trata de paneles unidireccionales de hormigón pretensado de 17 cm de espesor con nervios cada 41 cm, autoportantes y con acabado lavado.

Cada vivienda unifamiliar del Mar Menor se irá apoyando en las viviendas anexas del tapiz, y estará soportada en planta baja por dos pilares. Alejandro de la sota combina los pilares, los paneles autoportantes y un entramado de vigas y jácenas (17×37 cm y longitud variable), todo prefabricado. Los pilares, de 17×17 cm, se ven interrumpidos en cada forjado y cuando acometen vigas. Los forjados se componen de paneles Horpresa de distintos anchos sobre los que se coloca una capa de compresión de 5 cm para conferir monolitismo al conjunto; éstos se apoyan en vigas o en los propios paneles de cerramiento. En los forjados a niveles +2.50 m y +5.00 m se utilizan paneles de tres nervios (1.37 m de ancho) y de cuatro nervios (1.80 m de ancho), todos de 6 m de longitud, y se apoyan en vigas de 9 m de longitud sustentadas por los dos pilares de cada vivienda. La planta nivel +3.80 m se compone de un único panel de diez nervios (4.20×2.70 m) soportado por vigas y por el propio cerramiento. El forjado a nivel +6.40 está formado por dos paneles de cuatro nervios y por una pieza especial que conforma la cubierta de la salida a la azotea, con una parte inclinada para que no se produzca cabezada. Otras piezas singulares son las que conforman las escaleras; cada tramo de escalera se resuelve con dos paneles quebrados, cada uno de 45 cm, que conforman la estructura a modo de losa (se producen desniveles de 1.40 ó 1.20 m), debiendo realizar únicamente el peldañeado. Existen algunas contradicciones entre el proyecto en plano y el prototipo construido,  por las complicaciones lógicas de la obra. Por ejemplo, es necesario colocar dos pilares de 90 cm de altura en planta baja para sostener los primeros tramos de escalera (en proyecto no iban apoyadas sino colgadas).

El cerramiento se compone de los mismos paneles prefabricados Horpresa que componen los forjados. El más grande, utilizado en vertical, medirá 9 m. Uno de los objetivos Alejandro de la Sota es resolver prácticamente todo el proyecto con una única pieza. También existen piezas específicas de cerramiento, como los paneles que incluyen los huecos. Las ventanas están planteadas únicamente en dos tamaños para facilitar la repetición y montaje tanto de los prefabricados como de las propias carpinterías: 70×70 cm y 1.82×2.03 m (este gran hueco sólo aparece en los estares de las viviendas de borde con alzados a este y oeste). La iluminación de las viviendas interiores se conseguirá con aperturas solamente hacia los patios o la cubierta (lucernario que ilumina a la cocina, baño y un dormitorio). Las ventanas se realizarán en madera, con angulares de acero incorporados. Los únicos planos de detalle que define, además del plano de estructura, son los de las carpinterías de puertas y ventanas. Las puertas se realizarán en tablero Novopanel, y una única pieza de madera en L resolverá el cerco rematando el tabique. Sota resuelve de distinta manera la puerta exterior, las puertas interiores, las puertas de armario y la puerta de la azotea, pero en todas, también en ventanas, se observa la eliminación sucesiva de materiales y la disminución de la sección.

Muchos aspectos se resuelven del mismo modo que en la Casa Varela. En esta obra, de 1964, Sota utiliza por primera vez los prefabricados Horpresa. Esta vivienda fue un experimento para acometer obras más grandes como ésta del Mar Menor.

Un aspecto importante en la prefabricación es la modulación. En este caso la podemos observar en las dimensiones de la cocina, baño y dormitorios, coincidentes con la modulación de paneles en el forjado. Por otra parte, la ventilación, saneamiento y luces generales se resuelven en el panel de cerramiento de 9 m que separa las cocinas, baños y dormitorios de dos viviendas anexas. “Apetece seriamente hacer viviendas con piezas de 9 m de longitud, el resto es artesanía proscrita. Fábrica a pie de obra, grúas y poca gente es, en principio, obra atractiva”.

Este proyecto sigue siendo un ejemplo de buena arquitectura con los problemas lógicos de un prototipo no experimentado, con el que se estaba recorriendo un camino nuevo: “la prefabricación es cara, como caro es el prototipo de un avión. Eso es lo que nosotros estamos haciendo, prototipos”.

Militar_Conjunto residencial Bahía Bella_Gloria Rivero

Consulta el proyecto en:

Martínez Arroyo, Carmen y Pemjen, Rodrigo: Alejandro de la Sota: Cuatro agrupaciones de vivienda: Mar Menor, Santander, Calle Velázquez, Alcudia. Toledo: Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, Demarcación de Toledo, 2007. pp. 16-51.

Ábalos, Iñaqui, Llinás, Josep y Puente, Moisés: Alejandro de la Sota. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos, 2009. pp. 272-279.

Garrido, Julio: “Breves notas sobre el sistema de prefabricación Horpresa”. Hogar y arquitectura. Mayo/Junio 1966, Nº 64. Madrid: Ediciones y Publicaciones Populares. 1966. pp. 41-43.

Gloria Rivero (actualizado: 27-abril-2012)

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