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PRADA, J. FERRATER, C. y BENDITO, F.: “Ars brevis vita longa. Notas sobre la cultura de lo efímero en el siglo XX”. Colegio de Arquitectos de Cataluña. Arquitecturas sin lugar. Barcelona: Arts Santa Mónica, 2009, págs. 185-197.


PRADA, J. FERRATER, C. y BENDITO, F.: “Ars brevis vita longa. Notas sobre la cultura de lo efímero en el siglo XX”. Colegio de Arquitectos de Cataluña. Arquitecturas sin lugar. Barcelona: Arts Santa Mónica, 2009, págs. 185-197.

En este capítulo nos introduce a las primeras formas de “prefabricación”, si con ello entendemos la seriación tanto de configuración de espacios y de tipologías (módulos). Ambos temas han sido estudiados durante este año en el taller, ejemplificándolos con proyectos de arquitectos modernos como Le Corbusier, Mies Van der Rohe y Alison y Peter Smithson.

En los años sesenta se estaba llevando a cabo el Plan Marshall en muchos países de Europa. Una de las consecuencias del desarrollo de este Plan fue la automatización de muchas de las actividades cotidianas gracias a las máquinas que comenzaron a surgir. Este nuevo automatismo, que obsequió a los propietarios de estas máquinas con grandes periodos de tiempo libre, hizo que surgieran temas filosóficos relacionados con la existencia. Surgieron reflexiones sobre la nueva realidad que se vivía, en la que las fábricas representaban la nueva forma repetitiva y automática de construirlo todo.

En la era de la máquina que comenzaba a surgir, las grandes exposiciones universales son los primeros acontecimientos efímeros que se desarrollan. En ellos se exponen productos realizados por las nuevas máquinas. Comienza entonces una época en la que comienza a construirse de manera automática y sin tener en cuenta el emplazamiento.

Los maestros del Movimiento Moderno realizan proyectos temporales pero no renuncian a las características preexistentes de los lugares en los que se ubican estos pabellones.

Un ejemplo de ello es el Pabellón de L’Espirit Nouveau que diseña Le Corbusier para la Exposición de las Artes Decorativas de París de 1925. En este pabellón no sólo experimenta con situaciones efímeras independientes del lugar, sino que actúa como una pieza sacada de una arquitectura permanente con el objetivo de resolver el problema de la vivienda.  Le Corbusier no sólo desvincula el proyecto del lugar, sino que le da a una arquitectura efímera el valor de una arquitectura permanente. Otros ejemplos de obras de Le Corbusier en los que desvincula la arquitectura del lugar son La casa Domo-Ino, las Maisons d’artistes o la ciudad de tres millones de habitantes.

Le Corbusier convierte el pabellón de París en un modelo de vivienda permanente del futuro, que se puede construir en cualquier momento y lugar, como immeubles-villas, en este caso Le Corbusier comienza a preocuparse por los módulos como una tipología clara basada en las necesidades del ser humano, estas tipologías estaban pensadas para poder ser apiladas creando grandes edificios. Se presenta como un arquitecto de un mundo de máquinas que no tiene en cuenta la geografía.

Por otro lado, arquitectos como Alvar Aalto, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe o Antoni Gaudí mantienen una relación con la geografía y la historia. Sus edificios representan una relación con el lugar.

Otro ejemplo son las nuevas ideas de Alison y Peter Smithson. La mudanza de casa en casa, el uso del papel y el cartón, del automóvil… Estos dos arquitectos hacen una lectura más profunda de los lugares donde proyectan y construyen que la de los maestros de la arquitectura antes nombrados. Tienen en cuenta el tiempo atmosférico, y las cualidades físicas de los lugares. Los Smithson plantean una mezcla de la arquitectura con las manifestaciones formales de la vida. Con ellos, la arquitectura se presenta como un instrumento para transformar los lugares y las preexistencias, que merecen una valoración y una atención. Lo efímero se plantea como una celebración del lugar.

En los últimos años han surgido en la arquitectura los conceptos de “unidad mínima”,  y la reproducción basada en la repetición y la combinación.

Tras analizar el texto, en el que hemos repasado algunos hechos de la historia de la arquitectura, vemos como hay dos corrientes diferenciadas por un lado los proyectos aislados y por otra con una  gran presencia del paisaje.

En mi opinión ambos tienen que ir de la mano para hacer posible un buen proyecto de arquitectura. Por otro lado tenemos que estar agradecidos a los maestros de la arquitectura que empezaron a investigar en las formas prefabricadas y en la seriación en la construcción.

Casas de colonias, Carlos Ferrater + Nuria Ayala, Castellbell i el Vilar (Barcelona), 2011


Mediante la simplicidad y austeridad constructiva, este proyecto situado en un pinar de la localidad barcelonesa de Castellbell y el Vilar, trata de re-pensar acerca del concepto de colonia como ámbito de naturaleza de acuerdo a los medios e identidades actuales.

El proyecto se rige por tres premisas fundamentales: la sostenibilidad económica, la multifuncionalidad de las distintas unidades, así como el compromiso con el entorno paisajístico.

Huyendo de las tipologías convencionales de casas de colonias, que responden al esquema en peine (circulaciones de las que se desprenden baterías de dormitorios con baños comunes), la propuesta apuesta por unas unidades de sistema, en las que la relación entre la superficie útil y la superficie construida aumenta, dado que las comunicaciones entre ellas se producen desde el espacio exterior. Esta disposición modular permite, por ejemplo, alojar grupos diferentes dentro de la misma instalación. La unidad se propone como referente del imaginario del mundo de la infancia: pequeñas casitas, pueblo, relación con el bosque, los caminos y lo natural y que, en el futuro, permitirá una fácil ampliación o expansión del propio sistema.

Se distinguen 3 tipologías de habitación diferenciadas, con agrupaciones de 4, 6 u 8 niños con la posibilidad de desarrollarlas en un nivel o dos según el cuerpo, resultando al final una capacidad total de 90 plazas.

Si por algo se caracterizan las distintas cabañas dispuestas en agrupaciones es por su eficiencia constructiva, apostando por soluciones sencillas, depuradas y racionales, así como por una apariencia exterior unitaria, de tal forma que cada unidad, sea cual sea su tamaño, capacidad, disposición interior, etc., responde a la formalización del todo.

Sin embargo, no habría de confundirse la eficiencia constructiva con la sencillez. Por un lado, el cuerpo bajo de la cabaña responde a un esquema simple y constante, partiendo de una cimentación en losa armada con vigas perimetrales, sobre las cuales se asientan unos muros tricapa (revestimiento de estuco blanco flexible y autolimpiable de 10mm de espesor + poliestireno extruido de 6 cm + fábrica vista de bloques de hormigón  de 15 cm) en donde el aislamiento se produce desde la cara exterior. Estos paramentos sólo son interrumpidos mediante la disposición cada cierto tiempo de tres estrechos huecos rectangulares con  marco de acero inoxidable y una ventana abatible de vidrio con cámara y contraventana interior de DM que permiten la ventilación cruzada y la iluminación del espacio interior.

Por otro lado, la cubrición de la unidad responde a una cierta complejidad estructural y geométrica, derivada de una marcada asimetría en la cubierta que permite la presencia de un volumen de aire superior de mayor riqueza, cuidando la acústica y la iluminación artificial del espacio interior. De esta forma, la disposición de una cercha principal metálica de 30º en un extremo y 45º en el otro atada por otras dos simétricas en el punto de carga, genera una excentricidad que provoca la disposición en el encuentro muro-cubierta de perfiles tubulares blancos en dos direcciones que atan los muros y evitan la posible flexión a la que se expondrían los paramentos verticales. Asimismo, la colocación de correas metálicas en T a lo largo de las distintas aguas de la cubrición permite la disposición de su cerramiento, que se constituye a partir de tablones de madera sobre los cuales se asientan el aislante térmico y el revestimiento de estuco. El resultado es el de un espacio interior vibrante y cálido, que evoca a las construcciones tradicionales de cabaña en las que las vigas de madera eran antesala de un complejo y fascinante mundo de cerchas, de pares y tirantes, de pendolones y correas.

Bibliografía:

AV MONOGRAFÍAS. Nº147-148. Ene, 2011. Casa de Colonias, Castellbell i el Vilar (Barcelona). p. 228-233;

BAUWELT. Nº33. Ago, 2011. Wie aus einem Guss. p. 26-29;

ARQUITECTURA VIVA. Nº137.  Ago, 2011. Colonia Viladoms de OAB. Escuela de Naturaleza. p. 9;

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