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CENTRO DE ESTUDIANTES McCORMICK TRIBUNE (1997-03). Rem Koolhaas


Centro de Estudiantes McCormick Tribune en el IIT. 1997-03. Chicago, Illinois, Estados Unidos.

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1 – Relación de la obra / proyecto con el curso.

La obra se encuentra ubicada en Chicago, una ciudad cuya población se ha reducido a la mitad desde la década de los 70. El problema que se plantea es que el edificio debe ser capaz de reurbanizar un área lo más generosa posible con el mínimo volumen de edificación. El objeto de este proyecto se encuentra en el corazón del campus, un gran rectángulo que se ve interrumpido por el recorrido del tren, una vía elevada que recorre el lugar de norte a sur conectándose con el resto de la universidad y con la ciudad. Construir una fachada urbana hacia State Street (como sugería el plan general de Mies) podría provocar que las zonas residenciales situadas al este de la vía elevada se convirtieran en un hinterland.

Rem Koolhaas ha optado por concebir cada partícula programática como parte de un denso mosaico de una sola planta, de forma que el edificio represente y contenga la propia condición urbana. Para recoger la suma de flujos de estudiantes que transitan por el campus, la red de líneas que ya conectan los destinos situados en las zonas residenciales (este) y académica (oeste) del mismo se canalizan a través del nuevo edificio, de forma que las múltiples actividades quedan diferenciadas en calles, plazas e islas urbanas. Del mismo modo, la línea elevada de comunicación se alza por encima de la actuación creando un punto de intercambio con el resto del entorno urbano.

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 2 – Breve explicación de la idea de infraestructura aplicada a la obra / proyecto que justifica su presencia en el blog.

Sin fragmentar la totalidad del edificio, cada una de sus partes constituyentes se articulan en función de sus necesidades específicas y se ubican para responder de forma precisa a las influencias del contexto creando una suerte de distritos (abierto 24 horas, tiendas, ocio, servicios académicos y generales), parques y otros elementos urbanos en miniatura. Se respeta la autonomía de cada programa.

El  principal elemento unificador es la cubierta, una losa continua de hormigón que protege el edificio del estruendo producido por el paso elevado del tren y reconcilia la heterogeneidad del programa que se desarrolla debajo. Las vías elevadas quedan por encima de la cubierta del edificio creando un fuerte impacto en el carácter del IIT. Para dejar patente la intervención, el tramo que discurre por encima del centro se envuelve en un tubo forrado de acero inoxidable acústicamente aislado, liberando así el potencial de esa tierra de nadie en torno al paso del tren. Las vías encapsuladas se convierten así en una parte fundamental del nuevo centro y de la imagen del IIT.

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 3 – Opinión crítica de la obra / proyecto: planteamiento y resultados conseguidos, preferentemente, respecto a la idea de infraestructura.

El proyecto de Rem Koolhaas se macla perfectamente con el entorno, naciendo del recorrido norte-sur del tren y del este-oeste de la zona residencial-académica. Es una intervención muy interesante por la reactivación de la zona, en medio de un parque y rodeada por la urbe, muy en relación con el ejercicio 4 y en parte con el 1. Por otro lado las soluciones constructivas de acústica y envolvente son un buen ejemplo a tener en cuenta para el curso.

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Bibliografía:

Fernando Márquez, Cecilia y Levene, Richard, editores y directores. OMA AMO REM KOOLHAAS 1996-2006 (I): delirio y más. El Croquis, Madrid, 2006.

Fernando Márquez, Cecilia y Levene, Richard, editores y directores. OMA AMO REM KOOLHAAS 1996-2006 (II): teoría y práctica. El Croquis, Madrid, 2006.

Cargiani, Roberto. Rem Koolhaas-OMA. Laterza, Roma, 2006.

http://www.oma.nl/

http://www.iit.edu/

DELIRIO DE NUEVA YORK:Un manifiesto retroactivo para Manhattan.REM KOOLHAAS


DELIRIO DE NUEVA YORK:Un manifiesto retroactivo para Manhattan

REM KOOLHAAS

Barcelona, Gustavo Gil, 2010

El holandés Rem Koolhaas fue guionista de cine y periodista antes que arquitecto. Posee el máximo galardón para los arquitectos, el premio Pritzker.

La arquitectura de Koolhaas es llamativa y fácilmente identificable en relación con otros arquitectos. En su obra los proyectos son a gran escala; edificios de clara consistencia física, en los que la masa adquiere un carácter predominante. Koolhaas es también un teórico de arquitectura aplicando nuevas experiencias e innovaciones en cada una de sus obras.

Koolhaas estableció su despacho de arquitectura juntos a sus tres socios, con el nombre de Office for Metropolitan Architecture ,OMA. En la actualidad OMA segregó una parte de sus labores en una segunda oficina, AMO.

Cuando leemos a Koolhaas nos damos cuenta a través de su prosa densa e inteligente y a la vez mordaz, acompañada de una extensa documentación, que no es un arquitecto al uso, es decididamente experimental e innovador.

Delirio de Nueva York es un manifiesto retroactivo sobre la historia de Manhattan dando lugar a la teoría del Manhattanismo. A lo largo del libro el autor busca identificar una teoría, jamás formulada. Desde mediados del S.XIX la isla ha sido un laboratorio donde se desarrolla un nuevo modo de vida metropolitana dando paso a lo artificial, un lugar de súper densidad y caos. Una obra con una curiosa estructura de capítulos breves, repletos de información, opiniones, con inteligentes cruces de datos. Es un libro donde se nos da a conocer los problemas creativos del ser humano, y los disparates cometidos en nombre de la modernidad. Una de las reflexiones principales del autor son las diversas formas de vida, ideologías, en un espacio muy reducido y finito. Manhattan desde sus inicios en Coney Island hasta los rascacielos no puede crecer de una forma convencional al estar establecido su número de manzanas. De ahí que defienda la verticalidad creando rascacielos que sean metrópolis dentro de la propio metrópolis primaria.

En el libro podemos distinguir proyectos conceptuales como el caso de la Ciudad del Globo Cautivo, donde hace que cada rascacielos sea una metrópolis.

Uno de sus proyectos idealizados es el Hotel Esfinge, el cual está en dos manzanas entre Broadway y la Séptima avenida. Un hotel de lujo creado para albergar a población diversa, con una serie de servicios colectivos.

En cuanto a proyectos realistas podemos destacar las viviendas para la Welfare Island. Este proyecto pretende volver a la arquitectura primitiva de Manhattan para ganarse a un público masivo.

En definitiva el libro aborda el estudio de la cultura urbana como densidad y caos, tema principal de sus reflexiones. Justifica la congestión como la principal característica de la nueva cultura metropolitana. De Le Corbusier critica que tenía una perspectiva europeizante y jamás había entendido el Manhattanismo.

Rem Koolhaas: La ciudad genérica; Barcelona: Gustavo Gili, 2006.


En La Ciudad Genérica Rem Koolhaas realiza una descripción detallada de un nuevo territorio urbano, consecuencia de la explosión demográfica producida a lo largo del siglo pasado. Estas circunstancias han propiciado un crecimiento exponencial de las concentraciones urbanas así como la aparición nuevos fenómenos que han transformado por completo la ciudad y las relaciones entre sus habitantes.

Un proceso de homogeneización que se ha insertado en la conciencia de los ciudadanos, quienes exasperadamente buscan la evasión en el terreno desierto de la periferia. Las gated communities y las edge cities no son más que derivaciones, mutaciones de este virus que distingue el carácter de las ciudades.

“¿La ciudad contemporánea es como el aeropuerto contemporáneo -“todos iguales”? ¿Es posible teorizar esta convergencia? ¿Y si es así, a qué configuración final se está aspirando? La convergencia sólo es posible a costa de despojarse de la identidad. Generalmente eso se ve como una pérdida. Pero a la escala en la que ocurre, debe significar algo. ¿Cuáles son las desventajas de la identidad, y a la inversa, cuáles son las ventajas de la inexpresividad? ¿Y si esta homogeneización aparentemente accidental -y usualmente lamentada- fuese un proceso intencional, un movimiento consciente alejándose de la diferencia hacia la semejanza? ¿Y si estamos siendo testigos de un movimiento global de liberación “¡abajo el carácter! [lo típico, lo característico]”? ¿Qué queda después de que se ha despojado de la identidad? ¿Lo Genérico?”

Los aeropuertos son elementos que ayudan a identificar a una Ciudad Genérica, pues no sólo hacen conexión entre ciudades, sino que son un elemento singular dentro de ellas, pues cuentan con características que ningún otro lugar dentro de la ciudad misma tiene.   Así como son una liga hacia la obtención de objetos que no sólo se encuentren únicamente dentro de la ciudad en sí, sino objetos que no se obtienen en ningún otro sitio.

Se puede decir que conforme el crecimiento de los aeropuertos, éstos podrían llegar a reemplazar a la ciudad, pues cuentan con todos los servicios para satisfacer la demanda de la gran cantidad de personas que pasan por allí diariamente, tienen una historia que se puede reconocer a través de su estructura y no están determinados por su tamaño sino por el uso que éstos tienen, que a medida que el tiempo avanza cambia pero su concepto permanece intacto.

La ciudad genérica al ser tan flexible respecto a su crecimiento, se ha ido desarrollando en todos los continentes, permite la existencia de variedad cultural y de progreso respecto al crecimiento económico e industrial de ésta misma. Esta, al ser tan flexible se refleja como una ciudad libre de movimiento, su característica intrínseca es la anomia, es decir, se libera de la estructura social, se vuelve un todo.

La ciudad genérica se presenta ante los arquitectos como un lugar de oportunidades, es una realidad que requiere de nuevas herramientas y mecanismos para actuar en ella, un nuevo comienzo sobre el que conviene actuar de inmediato.

“Para sobrevivir, el urbanismo tendrá que imaginar una nueva novedad. Liberado de sus deberes atávicos, redefinido el urbanismo como una forma de operar sobre lo inevitable, atacará a la arquitectura, invadirá sus trincheras, la sacará de sus bastiones, debilitará sus certezas, explotará sus límites, ridiculizará sus preocupaciones por la materia y la substancia, destruirá sus tradiciones, echará con humo a sus practicantes.”

KOOLHAAS, Rem: Espacio basura. Barcelona: G.G. Mínima, 2007 (Original 2002)


KOOLHAAS, Rem: Espacio basura.
Barcelona: G.G. Mínima, 2007 (Original 2002)
Sánchez Rodríguez, Carlota

“Si se llama basura espacial a los desechos humanos que ensucian el universo, el espacio basura es el residuo que la humanidad deja sobre el planeta. El producto construido de la modernización no es la arquitectura moderna, sino el espacio basura.”

Así empieza el artículo de Rem Koolhaas hablando de la modernización y de sus secuelas.  El espacio basura no es ya meramente lo que queda entre una zona urbanizada y otra, sino que es el espacio genérico y sin calificativos, el espacio resultado de la arquitectura moderna. Es una versión de lo que los arquitectos españoles  Ábalos y Herreros calificaron alguna vez como el “descampado”: lo que ha dejado de ser campo y no ha llegado a ser ciudad. El espacio basura es un espacio de transición en un mundo donde ya no hay que llegar a ningún lugar, ya que todo viene hacia nosotros.

El espacio basura podría asemejarse a un espacio transformado que ha perdido su valor arquitectónico, reemplazándolo por elementos tecnológicos o innovadores, dándoles a estos mayor jerarquía, y perdiendo el objetivo original de un verdadero espacio arquitectónico.

Koolhaas realiza una crítica tajante y profunda a la modernidad, a la tecnología y a los consecuentes avances que ésta conlleva para nuestra arquitectura. Nos hace una descripción detallada pero a la vez confusa muchos aspectos serían cuestionables y estarían a juicio del lector.

Podría decirse que la tecnología nos ha ayudado a facilitar los hábitos y en general la vida del ser humano, su rápido desarrollo y crecimiento aun nos dejan perplejos y a veces estamos pasos atrás de entenderla. Tanto nos influencia la tecnología hoy en día muchas ciudades se planean alrededor de máquinas y no del usuario en sí: alrededor de los coches más que de la gente. Tiempo atrás antes de que la tecnología entrara en nuestra vidas de manera casi indispensable, en las ciudades reinaban áreas al aire libre, plazas donde convivir y en general espacios públicos y para todos.

Básicamente la crítica de Koolhaas se centra en que las arquitecturas resultado de la ciudad moderna, solo son estructuras y edificios sin valor arquitectónico ya que la identidad que antes se tenía se ha perdido y reemplazado por algo tan banal como la tecnología que al fin y al cabo acaban por ser obsoletas.

Conforme va avanzando la lectura el espacio basura adquiere numerosas definiciones, y quizás una de las más llamativa sea la que lo relaciona con todo aquello que está “contaminado” por el consumismo y la globalización, favoreciendo la creación y reproducción de espacios con fines consumistas, es decir, que los principales objetivos de las construcciones de carácter público sean manipular a los usuarios a través de los sentidos con fines mercadológicos. Por ejemplo, en un centro comercial la finalidad del diseño de los espacios, se ha convertido en el poder encaminar a los usuarios hacia tiendas, marcas, restaurantes, etc. El objetivo del creador del espacio basura: influir inconscientemente el consumo; la víctima: el usuario de los lugares públicos; el medio: espacios, colores, formas espectaculares, recorridos y señalización, entre otros elementos claves de la arquitectura moderna. Esto, deja a un lado, elementos realmente arquitectónicos, le resta al usuario individualidad, al proyecto originalidad y al creador le quita mérito.

Aunque, si bien es cierto que el libro menciona bastantes puntos con los que estoy de acuerdo y hechos que son verdad, como por ejemplo su idea de que la arquitectura moderna se crea a través una copia de las arquitecturas anteriores, por medio de elementos que se repiten la mayor parte de las veces y se clonan hasta obtener un nuevo espacio arquitectónico, me parece inexplicable como Kookhaas es capaz de describir espacios que el mismo ha creado como espacios basura. “…nuestra propia arquitectura está infectada, se ha hecho igual de lisa, total, continua, torcida, abigarrada.”

Por tanto, también se debería de entender que estamos en el siglo 21, no podemos negarnos a la ciencia, la tecnología y a la búsqueda de nuevas maneras y formas de cambiar lo que se venía haciendo hasta ahora. Los conocimientos son mucho más amplios, podemos usar de manera idónea multitud de materiales nuevos ya que en la mayoría de los casos sabemos todas sus características y cuáles son sus funciones.

Además, han aparecido nuevos método se construcción (modulación, prefabricación…) que sí que es cierto están asociados con cierta industrialización y que llevan a modelos clonados y repetitivos, pero que intentan dar respuestas a las necesidades actuales. Estos métodos aunque no se parezcan a los clásicos y los que se han venido haciendo hasta antes de la modernidad, son de alguna manera igual de válidos. El espacio que generan no tienen porqué ser un espacio “basura”, es cierto que la sensibilidad del espacio es diferente con respecto a los de la antigüedad ya que están construidos en distintas épocas, distintos materiales y formas de construcción y el objetivo es distinto…por eso no es un espacio igual y no tiene porque ser mejor ni peor.

Todas estas técnicas de industrialización, podríamos relacionarlas con la globalización, lo cual ya sería otro tema tratar si esta es favorable, o perjudicial para las ciudades y como todo tendrá sus puntos positivos y negativos, por ello, la arquitectura refleja la sociedad actual, refleja el carácter de las personas y responde a unos fines, ya no de una única función sino  multifuncionales. Deben de ser espacios versátiles, prácticos que aunque hayan sido criticados por el propio autor, respondan a todo lo que se les pide, buscando ahorrar económicamente y nuevas posibilidades de habitar el espacio. Estamos ante una arquitectura no fija, cambiante, que según Koolhaas “Como no puede captarse, el espacio basura no puede recordarse. Es ampuloso pero poco rememorable, como un protector de pantalla, cuya negativa a quedarse quieto asegura una amnesia instantánea.” y es cierto la temporalidad de uso y función es variable, pero no por ello perjudicial, atrás quedaron las grandes obras colosales existentes aún de la historia de la arquitectura.

Así que tras esta reflexión puede que lo que realmente critique Koolhaas no sea el espacio en sí, sino la transformación del espacio debido al cambio de modo de habitar de las personas, pero en este cambio ¿quiénes lo han empezado? ¿Los arquitectos proponiendo nuevos modelos “sacados de la manga” con modelos sin esencia única o las propias personas reclamando por medio de los cambios culturales, políticos y sociales nuevas formas de vida?

Carlota Sánchez Rodríguez  (24_01_12)

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